NACIONAL

Deslegitimar al INE para desaparecer la democracia

La democracia en México es la garantía que sirve para resguardar las libertades de los ciudadanos y evitar abusos de poder desde la autoridad. Este sistema permite que existan las transiciones en todos los niveles de gobierno, desde la presidencia y el legislativo a nivel federal, pasando por los gobernadores, hasta los municipios.

Es el resguardo ante la posibilidad de que un solo hombre o grupo se haga del poder indefinidamente, siendo capaz de violentar cualquier libertad y evitar ser responsabilizado por sus acciones.

La existencia de la democracia depende a la vez de un juez o árbitro imparcial que sea capaz de mediar los conflictos y solucionar las controversias que existan. En México el Instituto Nacional Electoral (INE) es quien regula la competencia política y se asegura de que se acaten las reglas, se cumpla con los requisitos y que prevalezca la democracia.

Es por esto que los avances y ataques desde morena hacia el INE son inaceptables y demuestran claramente los tintes autoritarios que siempre ha mostrado el presidente. Nadie debe ser juez y parte en una competencia pues siempre tendrá el incentivo de favorecer a los suyos.

Hoy estamos viendo una afronta directa en contra del instituto como no lo habíamos visto anteriormente. Hasta el presidente de la Cámara de Diputados (de morena) presentó una denuncia penal contra Consejeros Electorales porque los quería ver en la cárcel. Literal.

La realidad es que pretenden arrinconar al INE, exigiendo que cumpla con organizar una consulta de revocación de mandato pero sin darle el presupuesto necesario para llevarla a cabo de manera adecuada. El objetivo es claro, obligarlo a lo imposible para después iniciar una persecución política y mediática por su incumplimiento. Lo que pretende el gobierno es destruir o apoderarse del instituto para que se hagan las cosas al son que ellos toquen.

El desprecio por todo lo que no esté a su favor siempre ha sido una característica del inquilino del Palacio. No olvidemos que desde 2006 ha mandado “al diablo a las instituciones.

Al INE tenemos que cuidarlo, porque es a través de su trabajo que existen investigaciones como la de la actual Secretaria de Educación, Delfina Gómez, que como presidenta municipal de Texcoco extorsionó a sus empleados para que le entregaran el 10% de su salario y utilizó ese dinero para la campaña presidencial de 2018.

Ejemplos de corrupción como este en el gobierno se han destapado una y otra vez en los círculos más cercanos al tabasqueño como los depósitos ‘carrusel’ de sus operadores políticos o los miles de millones en efectivo que recibieron sus hermanos y no solo eso también están los decretazos, la falta de transparencia en la construcción del aeropuerto de Santa Lucía, la refinería Dos Bocas y el Tren Maya, por eso tampoco les gusta el Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales, (INAI).

Uno de los rasgos principales en los gobiernos populistas de izquierda como los que tenemos en la región, es justamente destruir todo lo que funciona en legalidad para construir sobre sus bases ideológicas. No les gustan las elecciones limpias, buscan perpetuarse en el poder cueste lo que cueste a pesar de llevar a sus países a las crisis más graves en todos los ámbitos.

Tenemos que dejar de pensar que estamos muy lejos de estar como en Venezuela porque en México vamos a pasos agigantados hacia allá y por esta razón el ataque constante al árbitro electoral significa terminar con la democracia y acabar con las libertades en México. No debemos permitir que esto suceda, ni ahora ni nunca.

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