CAMBIANDO DE TEMA

Edoméx, con infraestructura urbana olvidada

Por Karina A. Rocha Priego

Lo que habré de comentar el día de hoy, si bien no es un tema “meramente político”, sí tiene que ver con servidores públicos y los grandes problemas que enfrentan los ciudadanos en todo el país, lamentablemente, lo que significa que el tema a tratar es un mal generalizado que ¡no tendría por qué ser!.

Sí, queridos lectores, entre los baches y el mal estado de caminos y carreteras, todos los días los automovilistas tienen que poner en riesgo su vida, tratando de esquivar los baches que no faltan en calles, caminos y carreteras de la entidad mexiquense.

Sin embargo, es de llamar la atención que en abril de este año, la Secretaría de la Defensa Nacional, que fue designada por el Presidente Andrés Manuel López Obrador para la rehabilitación de carreteras, se adjudicó un contrato por casi 740 millones de pesos, pero únicamente para carreteras, trabajo que o no se ha iniciado o no se ve avance o quién sabe qué está pasando, el detalle es que, donde dicen que ya trabajaron, sólo se ven enormes “parches” en la cinta asfáltica, parches que tienen corta duración.

Respecto a ese recurso, cabe comentar que la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT) de México adjudicó a la Secretaría de Defensa (Sedena) un contrato para rehabilitar una carretera entre los estados de Guerrero y Edomex, debido al alto riesgo para los contratistas en el área, requiriendo mejorar 112 kilómetros de la carretera Toluca-Ciudad Alta-
mirano entre Tejupilco y Ciudad Altamirano. Parte de las obras se ubican en la zona denominada Tierra Caliente, considerada de alto riesgo para los contratistas de construcción, debido a los frecuentes incidentes delictivos, de acuerdo con los documentos del contrato.

Por esta razón, recordarán ustedes, se cancelaron más de 550 licitaciones incluidas en el programa de mantenimiento de carreteras, pues los militares se harían cargo de dichas obras, perjudicando de manera directa a los constructores mexicanos, quienes no fueron más tomados en cuenta para trabajos de esta índole.

Pero el problema realmente hoy, si bien es cierto que se refiere al mal estado de caminos y carreteras, así como calles y avenidas de municipios y localidades -hablando sólo del Estado Mé-
xico-, tenemos que reconocer “y aceptar” que a los gobiernos ¡morenistas!, no les gusta hacer mejoras en la infraestructura urbana, pese a que existe un presupuesto para ello, autorizado por el Congreso de la Unión.

Presupuesto, claro, del que han hecho lo que se les pega la gana pues este, puede que se haya hasta cuadruplicado para entregarlo a la Secretaría de la Defensa Nacional para llevar a cabo las obras que cualquier constructora podría hacerlas, pero a un costo considerable, no así, supuestamente, tiene que ser con los militares que “cobrarán poquito” y, digo supuestamente, porque estarán de acuerdo, si el presupuesto para caminos y carreteras se cuadruplico y ¡no han hecho nada!, significa que “el costo de la chamba” es tres o cuatro veces más caro que si lo hiciera una constructora común y corriente.

Pero insisto, a los morenistas ¡no les gusta arreglar desperfectos!, sí gastan, muchos miles de millones de pesos, pero no arreglan. Lo mismo sucede en municipios y comunidades mexiquenses donde las calles se han convertido en verdaderos cráteres, ya no son baches, es más, ya no existe en muchas zonas pavimento en buen estado, por lo que los automovilistas y transeúntes se las ven negras para cruzar, sobre todo en temporada de lluvias, donde dichos agujeros al llenarse de agua son imperceptibles, lo que ocasiona severos accidentes viales.

Pero eso no lo entienden las autoridades, peor aún las municipales que van de salida y que están más preocupadas por “ver qué se llevan y cómo esconden sus desfalcos”, que atender las demandas ciudadanas en lo que a infraestructura urbana se refiere. Son contados los alcaldes que, aun cuando “ya se van”, continúan trabajando y entregando obras y los que repiten, están confiados en que, en algún momento, cuando haya dinero, harán su chamba, mientras tanto, pueblo, ¡háganle como puedan!.

Sin embargo, se sabe que gran parte de los recursos de los ayuntamientos se ha visto reducido a discreción, por así convenir a los intereses del gobierno federal, principalmente, y, si bien es cierto que cada municipio es autónomo y debe hacerse de sus propios recursos, también lo es que, mientras menos participaciones federales tengan, menos les alcanza para cumplir con los compromisos adquiridos con los ciudadanos.

Pero, también sabemos, durante el presente sexenio federal y ahora en el estatal, las prioridades no incluyen mejoras en la infraestructura urbana, por lo menos no como debiera, pues aplican todos los recursos federales, estatales y municipales para la manutención de los programas sociales, sabedoras las autoridades que con estos, lo único que están logrando es crear una sociedad de zánganos y mantenidos, pero “sumisos y sometidos” a los mandatos del partido en el poder y, como hoy el poder lo tiene Morena en casi todo el Estado de México, quien se queje ¡que se aguante!

Pero a muchos no se nos olvida que los recursos utilizados para los programas sociales provienen de programas cancelados durante la actual administración federal, de fideicomisos, de las Afore, de los cientos de miles de contribuyentes fiscales cautivos que están obligados a pagar sus impuestos en tiempo y forma y “someterse” a cambios y reformas como mejor le parezca al Gobierno. Esos recursos provienen de ¡los impuestos!, de lo supuestamente incautado, de cuentas congeladas al narco, también supuestamente, de multas, de fianzas, de todo lo que tenga que ver con pagos al gobierno. Ese es el dinero utilizado para la creación de una “colmena repleta de zánganos” para los fines políticos que todos sabemos cuáles son.

Así que, es justo exigir a las autoridades la reparación inmediata de carreteras, caminos, calles y avenidas, en todo México, pero principalmente en el Estado de México; sobre todo porque, con la temporada de lluvias, se recrudece la descomposición del pavimento que, generalmente, es de mala calidad; además, un país como México, no debe ser movido “únicamente” con programas sociales, es más complejo su manejo sobre todo por la gran cantidad de habitantes que alberga este bello país que hoy supera los 130 millones de mexicanos; mientras que el Estado de México, el más poblado del país, supera ya los 17 millones de habitantes, que no pueden vivir entre calles llenas de baches, calles y avenidas de terracería y mucho menos, calles, avenidas y carreteras realmente destruidas y faltas de mantenimiento, considerando que la red carretera en México no es únicamente la afectada por la construcción del Tren Maya, la red carretera en México cuenta con 178,216.89 km, 527,743.52 km de caminos rurales y 124,983.66 km de vialidades urbanas. Integra 296,636 localidades geoestadísticas urbanas y rurales.

Ahora bien, sólo tenemos una diminuta duda: si la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) contará este 2024 con 5 mil millones de pesos para realizar los trabajos de reconstrucción y conservación de carreteras federales y caminos alimentadores en 2,381 km en tramos afectados por el paso de maquinaria y materiales necesarios para la construcción del Tren Maya, ¿cuánto se necesitará para reparar los 178,216.89 km, 527,743.52 km de caminos rurales y 124,983.66 km de vialidades urbanas?.

¿Alcanzará el dinero de la federación, los estados y municipios para ello? ¿Podrán seguir cumpliendo con los programas sociales prometidos, incluyendo el nuevo apoyo al desempleo? Considerando, claro, que en México el desempleo ¡va al alza! Por la fuga de capitales que se viene dando desde hace ya varios meses.

En fin, la situación se ve altamente complicada, así que, seguramente, a partir de ya, viviremos y circularemos entre caminos de terracería, calles invadidas de baches y carreteras verdaderamente destruidas, sólo sobreviven las construidas y mantenidas por gobiernos panistas, toda vez que estos hacen uso de concreto hidráulico y no chapopote……

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