CAMBIANDO DE TEMA

Los fantasmas del PRI y la sucesión gubernamental

Por Karina A. Rocha Priego

Ya inició el 2022. El cierre de las fiestas decembrinas quedó atrás y la vida continúa. Este año promete ser muy importante en todos sentidos, sobre todo políticos en el Estado de México. A mediados de este año, se presume arranque el proceso electoral 2023, año en el que se renovarán otra vez alcaldías, diputaciones locales, pero sobre todo la Gubernatura del Estado de México, ésta que por décadas ha estado en manos de Partido Revolucionario Institucional y que, vaticinan, le será arrebatada por la oposición.

Sin embargo, el Revolucionario Institucional tuvo un importante repunte el 6 de junio del 2021, recuperó parte de los municipios perdidos, recuperó diputaciones locales, pero ¿ha sido suficiente? Porque en esta ocasión debemos estar ya penando en ¿quién podría ser el sucesor de Alfredo del Mazo Maza en la gubernatura? Lamentablemente no hay todavía nada claro.

El PRI recuperó la capital de la entidad mexiquense, Toluca; recuperó Tlalnepantla; el municipio “cuna del priismo”, Atlacomulco; Lerma, Villa Victoria, San Mateo Atenco, Zinacantepec; en el sur, recuperó San Felipe del Progreso y San José del Rincón, Amatepec, Tejupilco; en fin, el Revolucionario Institucional repuntó, pero estarán de acuerdo en que la Gubernatura del Estado más poblado del país, es otra cosa.

Hoy, se necesita consenso entre los priistas para no perder esa “supremacía” en el Estado de México, pero ¿cómo se podría lograr un buen consenso entre los priistas si hay divorcio con el CEN del PRI? Ese es el primer punto que debe subsanarse. Recuerdo, hasta la gubernatura del Enrique Peña Nieto, había acuerdos entre las dirigencias Nacional, estatal y el Gobernador en turno, priista por su puesto. Hoy, se ha perdido ese acercamiento.

Parece que Alejandro Moreno tiene problemas con muchos gobernadores priistas. Parece que el repudio contra el dirigente nacional del PRI está permeando de tal manera que, por lo menos en el Estado de México “puede” que el líder nacional “no tenga nada que ver con la palomeada de candidatos”, no esta vez donde se juega el cargo político más importante de la entidad, y que está al filo de la navaja cuando manejan “como en subasta” el cargo que hoy ostenta Alfredo del Mazo Maza.

Pero ¿por qué el pleito o divorcio? Pues porque de alguna manera Alejandro Moreno ha traicionado a los priistas, pero mientras éste siga siendo el líder tricolor -porque nadie tiene el valor de destituirlo- le tienen que rendir “pleitesía” y tomar en cuenta. Omar Fayad, al final, tuvo que ceder y “aparentar” haber firmado la pipa de la paz, ¿tendrá que hacer lo mismo Del Mazo Maza?

Lo cierto que este es el momento de que inicie un plan “de saneamiento” entre los priistas mexiquenses y que el Gobernador mexiquense se alíe con la clase política priista del Estado, hay grandes hombres y mujeres que pueden apoyar a tomar la mejor decisión y es que, seamos honestos; si hablamos del PAN, sabemos que el diputado Enrique Vargas del Villar es su opción; Morena tiene todo un ejército de aspirantes y una cartera económica “inigualable” con la cual podrían “comprar ésta y otras tantas gubernaturas del país” -como se presume han venido haciendo-; pero el PRI ¿a quién tiene?

Se habla de un hombre y mujer -por la igualdad de género- que pueden ser considerados como aspirantes genuinos, sin embargo, nada se ha hablado aún del tema porque “no son los tiempos del PRI”, sí, del PRI, porque para los demás “los tiempos” pasaron al olvido y ya se están postulando, ganando terreno y confundiendo aún más al electorado.

Un hombre y una mujer, sin lugar a duda deben ser “las mejores opciones”, sin embargo, mientras no termine la lucha al interior del PRI y entre priistas, llegará desgastado quien decidan sería el candidato “idóneo”, pero también hay que pensar en que “idóneo” no siempre es mejor para ganar. Difícil decisión, pero debe ser perfectamente pesada. Dejar de lado las diferencias, como sucedió en la toma de protesta de la alcaldesa de Atlacomulco, Marisol Arias Flores, evento que reunió a la “clase política” de más peso en la entidad.

Sí, debemos ser “inteligentes”, todas las opiniones valen, pero vale más la “humildad” y el reconocimiento, a tiempo, de errores del pasado que no deberían repetirse, no cuando en verdad está en riesgo la gubernatura del Estado de México para el PRI y solo para el PRI.

Ahora bien, si la soberbia está por encima de lo que alguna vez fue el PRI, pues entiendo por qué la indiferencia, pero hasta donde tengo entendido el PRI son muchos hombres y mujeres y no una sola persona cuyos fantasmas le hacen “tener miedo” de enfrentarse a la oposición.

Hay preocupación entre la clase política, sí la misma que se reunió en Atlacomulco, “cuna del priismo”, una larga lista de la cual pueden valerse para tomar la mejor decisión para el 2023, sin tapujos y sin rencores, pero, sobre todo, sin soberbias y temores. Aunque no he hecho la pregunta indicada, ¿quieren salvar al PRI y la gubernatura priista en el Estado de México? O ¿solo la gubernatura?

Cualquiera que sea la respuesta, existe la alianza, una vez más o allegarse, insisto, de la experiencia de gente que puede ayudar, como políticos, sin hacerse valer de historias pasadas como Arturo Montiel Rojas, Emilio Chuayffet, Carolina Monroy del Mazo, Ana Lilia Herrera Anzaldo, Gustavo Cárdenas Monroy, Laura Barrera Fortoul, y por supuesto, considerar la decisión del actual Gobernador Alfredo del Mazo Maza.

Hay quienes piensan que “ya es tarde”, pero son los más que piensan que, aún están a tiempo para hacer lo correcto y defender el legado priista en el Estado de México, aun tomando en cuenta a los demás aspirantes a la primera magistratura mexiquense…

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