CULTURA

Máscaras de carnaval, orgullo centenario en Tlaxcala

En el taller de don Pedro Reyes Ramírez, la elaboración de máscaras talladas en madera ha perdurado a través de tres generaciones, es decir, alrededor de 102 años. Entre su obra destacan las caretas de huehue, las cuales portarán los integrantes de las camadas que bailan durante el carnaval.

Originario de la comunidad de Tlatempan, municipio de Apetatitlán, Tlaxcala, don Pedro recordó que en su infancia inició en el vaciado y repillado de las piezas y hoy es todo un maestro.

La tradición la heredó de su abuelo, Carlos Reyes Acoltzin, y de su padre, Pedro Amador Reyes, quien es recordado porque dos de sus creaciones las portaron el ex presidente de los Estados Unidos, Bill Clinton, y su esposa Hillari cuando visitaron esa entidad en 1997.

“Cada uno se colocó una máscara que elaboró mi padre y esa foto dio la vuelta al mundo (…) El gobernador de entonces las regaló, pero tenían dueño. Fueron tres las máscaras que prestó. Mi padre las tuvo que volver a hacer, pero todo se solucionó cuando vio el chequesote. Ahora muchas personas vienen y me piden los modelos Clinton”.

Indicó que las máscaras del carnaval de Tlaxcala se caracterizan por representar rostros europeos, de ahí que son de abundantes barbas, piel, pelo y ojos claros: “Se trata de una sátira, una mofa, que realizaban los indígenas durante la época de la Colonia al conquistador (…) rostros finos y características que difícilmente tenía la gente de esta zona”.

Un detalle muy particular de estas máscaras es que los ojos son de vidrio o movibles, con grandes pestañas, mismas que son elaboradas con pelo natural: “Este se obtiene de los perritos. Buscamos que sea el pelo más grueso, el animalito tiene que ser corriente porque tiene el pelo más grueso”.

Tras trasquilarlo de diferentes partes del cuerpo, porque en unas zonas es largo y en otras, corto; se pegan uno por uno creando una plantilla, que después se ciñe a la máscara.

En medio de un intenso olor a madera de ayacahuite, la cual emplea para dar forma a sus creaciones, informó que se usan tres patrones básicos para elaborar las piezas: la que lleva pelo y barba, la que tiene pelo y bigote recortado y la que no lleva ni pelo ni barba.

Agregó que a partir de esos patrones se han desprendido una infinidad de modelos, “como el de payaso, Cantinflas, de la India María, se han hecho máscaras de expresidentes o de algún artista”.

Actualmente las máscaras se personalizan al gusto del danzante, también se han acoplado a las características del grupo o región a la que pertenece.

En la elaboración de una pieza se invierten alrededor de 8 a 10 días, y en caso de ser trabajos especiales puede llevar de 15 a 20 días. El primer paso es que el cliente defina el modelo y sus características para saber qué detalles se deben considerar, en especial, las medidas: “Se mide de la barbilla a la frente y de cada lado (…) si quiere el pelo muy alto, la barba abundante, que sea una nariz afilada o base ancha”.

Para iniciar el proceso hace uso de un trozo de madera suave; si es una máscara larga hasta 30 centímetros emplea. Posterior a esto se usan plantillas que marcan en la parte trasera para definir la forma de la cara de quien la portará. Sin embargo, es importante marcar un eje de simetría en cada facción de la máscara, lo que evitará que los elementos se vean asimétricos.

Luego empiezan a destroncar con formones, martillo y hachazuela para quitar la parte más abundante. Con ayuda de un taladro se perfora la parte trasera para después apoyado de un martillo se golpea para liberar el interior de la madera y facilite su tallado.

El siguiente paso es la definición de las facciones con gurbias y pies de cabra. Cada talla requiere de precisión, todo se hace a mano. Paso a paso, se definen todos los detalles y elementos para que se obtenga el molde en madera cruda de aproximadamente 3 milímetros, tras lo cual se prepara la pieza. Esto se hace sumergiéndola en cola en ebullición y se expone al sol.

Después se forra de tela (popelina) que funciona como malla protectora, posterior se combina cola y Blanco de España para tapar los últimos poros de la madera, definir los detalles y darle fuerza en las partes más delgadas. Lleva tres capas y también se expone al sol.

Para aplicarle color se diluye un esmalte con óleo, durante todo el proceso, el secado se realiza a la intemperie. Por lo general, se le aplican cinco manos con la pintura muy delgada para que no se noten los trazos del pincel.

Luego se colocan los párpados y si se requiere movimiento en estos se les anexa una incrustación de alambre que generará el movimiento. Por último, se colocan los ojos y pestañas.

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