CULTURA

Museo Regional de Guadalajara inicia su reestructuración

Por acuerdo con la secretaria de Cultura, Alejandra Frausto Guerrero, el director general del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), Diego Prieto Hernández, dio posesión al frente del Museo Regional de Guadalajara a Blanca Alicia Martínez Cano, quien asume la tarea de renovar el recinto, en términos de infraestructura y de discurso museográfico.

El titular de la institución sostuvo que este espacio museístico, uno de los más antiguos de la Red de Museos del INAH, está llamado a convertirse en el primer museo de carácter nacional, fuera de la Ciudad de México y de su zona metropolitana, por lo que es necesario encaminar un proyecto de gran visión que reestructure sus módulos temáticos.

El Museo Nacional del Occidente Mexicano, nombre que podría llevar, debe concitar reflexiones sobre el crisol de identidades pasadas y presentes de esta región, lo que implica revisar y dotar de nuevos significados a su acervo, el cual asciende a más de 50 mil registros, entre colecciones arqueológicas e históricas, destacando su corpus pictórico virreinal y moderno.

 Acompañado del coordinador nacional de Museos y Exposiciones, Juan Manuel Garibay López, y de la directora del Centro INAH Jalisco, Alicia García Vázquez, el antropólogo Diego Prieto Hernández refirió que a partir de un diagnóstico previo de las fortalezas y de los aspectos a transformar en el recinto, partirán las líneas de acción para alcanzar dicho objetivo.

En paralelo a los trabajos de infraestructura en el inmueble, los cuales iniciarán este 2022, un comité curatorial comenzará a discutir la renovación del discurso museográfico que, de forma tentativa –señaló el titular del INAH–, podría discurrir en torno a temas como el territorio y su devenir; la Nueva Galicia: conquista, resistencia e intercambios; arte y sociedad del occidente mexicano; y pueblos originarios de Jalisco y de la región en su conjunto. La idea es que la rica pinacoteca del museo tenga un sitio estelar en la reestructuración, y además se cuente con una sala temporal destinada a mostrar las expresiones artísticas de creadores contemporáneos.

A lo largo de 25 años, Alicia Martínez Cano impartió clases sobre humanidades en diferentes campus del Instituto Tecnológico de Estudios Superiores Monterrey, donde previamente cursó la maestría en Estudios Humanísticos, con especialidad en Historia. Su labor como promotora cultural engloba actividades vinculadas con el acercamiento de los públicos a estos espacios y a la lectura.

Desde hace tres décadas ha creado programas, contenidos y materiales didácticos para sus cursos, conferencias, talleres, clubes e información institucional; asimismo, ha desarrollado una importante labor social allegando libros y mobiliario a escuelas rurales del estado de Jalisco.

 Al tomar posesión del cargo, Martínez Cano hizo un llamado al equipo del Museo Regional de Guadalajara, personal técnico-administrativo e investigadores, “a soñar con este cambio, el cual se convertirá en realidad conforme se avance en las metas ya definidas para hacer de este un espacio accesible, inclusivo, atractivo y dinámico, el cual ofrezca un variado programa de actividades en cada estación del año: cursos, conferencias magistrales, congresos, talleres y exposiciones, por mencionar algunos”.

Otra de las intenciones, dijo, es que el museo, haciendo efectivo su carácter regional, sea un semillero de exposiciones itinerantes, para compartir saberes y manifestaciones en otros lugares, por ejemplo, la Casa de Cultura Ex Hospital de Indios Teocaltiche, los museos de los Altos de Jalisco, en Lagos de Moreno, el Arqueológico, en Ciudad Guzmán, y el del Cuale, en Puerto Vallarta.

Adelantó que una de las primeras propuestas es que el esqueleto de mamut, uno de los íconos del recinto, inspire una gran marioneta que recorra el estado para explicar cómo era el actual territorio jalisciense en el Pleistoceno, hace más de 12,000 años.

La primera etapa de transformación del Museo Regional de Guadalajara, detalló su nueva directora, consistirá en la habilitación funcional, accesible e inclusiva de 12 espacios de la planta baja del edificio, entre los que se encuentran la sala permanente de Paleontología y Arqueología, la recepción, la capilla, la ludoteca, la librería, el área de talleres infantiles y juveniles, la biblioteca infantil, la sala de exposiciones temporales, la cafetería y la tienda.

A mediano plazo se prevé consolidar la funcionalidad y el atractivo de cada una de las salas habilitadas, ampliar el abanico y la calidad de los servicios que ofrece el recinto, y lograr la transición hacia el objetivo de convertirlo en el Museo Nacional del Occidente Mexicano, con la meta de ser ejemplo de accesibilidad universal.

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