Panorama poco alentador el que enfrenta la economía en el país, luego de que durante los primeros cinco meses de 2025, el 70.1 % del ajuste fiscal aplicado por el Gobierno Federal fue financiado a costa de recortes a la inversión pública, afectando directamente sectores clave como infraestructura, salud y seguridad, según queda reflejado en un informe publicado por el Centro de Investigación Económica y Presupuestaria, (CIEP).
Según cifras oficiales, el déficit presupuestario se redujo en 310 mil 583.4 millones de pesos, mientras que la inversión pública se contrajo en 217 mil 687 millones. Esta política fiscal ha comenzado a impactar el crecimiento económico, que se redujo 0.6 puntos porcentuales en el primer trimestre.
También resalta que el retroceso en inversión física pública alcanzó niveles históricos, al ubicarse en 2.2 % del Producto Interno Bruto, la cifra más baja registrada desde 1993.
Las áreas más afectadas fueron Seguridad Nacional, con una reducción de 78.1 %; Salud, 59.7 %, y Transporte, con 52.3 %. También se reportaron caídas en sectores productivos estratégicos como Agricultura, con un recorte de 96.8 %, y Educación, que se redujo 2.3 %.
Aunque el recorte busca contener el déficit, los analistas advierten que esta estrategia perpetúa un patrón que limita el crecimiento a largo plazo.
La dependencia del gasto público para detonar la inversión privada es alta en México, por lo que recortar estos rubros debilita la base para una recuperación económica sostenida.
Esta dinámica ha sido calificada por especialistas como una “trampa de bajo crecimiento”, agravada por la carga financiera que representan las pensiones y el servicio de la deuda, cuyos costos aumentaron 5.1 % y 13.1 %, respectivamente.
En este contexto, el llamado “Plan México”, diseñado para promover la relocalización industrial y atraer nuevas inversiones, ha mostrado resultados limitados.
Se explica también en el desglosado correspondiente, que, de los 30 mil millones de pesos asignados en estímulos fiscales, los mayores beneficios han sido captados por empresas ya instaladas, mientras que sólo 7.4 % de la Inversión Extranjera Directa (IED) provino de nuevos flujos. La mayoría de la IED correspondió a reinversión de utilidades, con 77.9 %.
También se explica que, además del entorno interno, factores externos como la incertidumbre comercial global y tensiones geopolíticas han obstaculizado una mayor captación de capital foráneo.
Frente a este panorama, especialistas proponen rediseñar la estrategia fiscal para fortalecer los ingresos públicos sin frenar la inversión.
En el aspecto económico se analizan mecanismos para facilitar el ingreso de capital y equilibrar el esfuerzo entre el gasto corriente y el productivo, en un intento por revertir la tendencia y establecer bases sólidas para el crecimiento económico futuro.



