Por Mireya Álvarez
En la recta final rumbo a la elección del próximo 1 de junio, la jurista Ana María Ibarra Olguín, candidata a ocupar una de las vacantes en la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), hizo un firme llamado a construir una justicia que no solo sea imparcial, sino también sensible, inclusiva y profundamente humana.
Ibarra Olguín compartió su visión sobre el papel que debe desempeñar el máximo tribunal del país, donde destacó que cuenta con una trayectoria vinculada al análisis constitucional y a la elaboración de criterios jurisprudenciales, en este mismo sentido, la abogada destacó que su postulación responde a un compromiso claro, que es dar voz a quienes han permanecido invisibles para el sistema judicial mexicano.
“Mi intención es formar parte de la Suprema Corte para representar a las personas que históricamente no han sido escuchadas. La justicia no puede ser solo una idea abstracta o técnica. Debe sentirse, debe vivirse, y, sobre todo, debe entenderse desde la equidad y el sentido social”, destacó.
Con experiencia previa como Secretaria Proyectista dentro de la SCJN, la candidata a ministra ha trabajado en la elaboración de múltiples proyectos de sentencia. Uno de los más relevantes en su carrera resaltó fue el relacionado con el uso lúdico de la marihuana, un fallo que marcó un parteaguas en la forma en que el Estado mexicano reconoce y regula los derechos individuales y la libertad personal.
“El caso del consumo recreativo de cannabis fue fundamental para replantear el enfoque legal respecto a los derechos humanos. Con ese proyecto buscamos equilibrar el respeto a las libertades con el interés social, y abrir paso a una justicia más progresista”, explicó.
De igual manera, a lo largo de su carrera, ha impulsado una interpretación de la ley que no se limite al tecnicismo jurídico, sino que integre la realidad social, la diversidad cultural y la desigualdad estructural que aún persiste en muchas regiones del país. “El papel de un juez constitucional debe ser también el de un agente de transformación”, sostuvo.
Asimismo, enfatizó que la justicia en México enfrenta aún grandes desafíos, particularmente en cuanto a su acceso y aplicación equitativa. “Mientras haya personas que no se atrevan a acudir a un juzgado por miedo, ignorancia del sistema o desconfianza, nuestra misión como operadores del derecho no estará completa”, señaló.
Ibarra Olguín planteó la necesidad de que la Suprema Corte avance hacia decisiones que no solo sean técnicamente impecables, sino también socialmente útiles y moralmente relevantes. “La justicia debe responder al contexto, a las necesidades reales de la población y a los retos contemporáneos que enfrenta nuestra sociedad”, afirmó.
Es por ello, que a unas semanas de que se definan cargos clave en el ámbito judicial, Ana María Ibarra llamó a los ciudadanos a reflexionar sobre el perfil de quienes buscan representarles desde las más altas instituciones del país. “Elegir una ministra no debe verse como un proceso lejano o irrelevante. Se trata de definir el rumbo que tomará la justicia en México en los próximos años”.
Con un enfoque centrado en los derechos humanos, la inclusión y la equidad de género, la abogada se presenta como una voz distinta dentro del sistema jurídico. Una voz que, según afirma, ha trabajado por años desde dentro del aparato judicial, pero que ahora busca transformar desde una posición de mayor impacto.
“Mi trayectoria está marcada por el compromiso con una justicia que no discrimina, que no excluye y que no teme cuestionar estructuras obsoletas. Mi trabajo no ha sido de escritorio, ha sido con y para las personas”, concluyó.



