CONTRAPENDIENTE

Apagar la luz para que nadie vea

* El golpe de Delfina Gómez a la transparencia en Edomex……

Por Karina Libien

No es austeridad, es opacidad

La decisión del gobierno de Delfina Gómez de desaparecer al Instituto de Transparencia, Acceso a la Información Pública y Protección de Datos Personales del Estado de México (INFOEM) no es un acto de austeridad ni de reorganización administrativa.

Es una jugada política cuidadosamente calculada para desmantelar uno de los últimos contrapesos que quedaban en la entidad.

Detrás del discurso de “eficiencia” y “cero duplicidades” se oculta una intención clara: operar sin vigilancia, sin fiscalización y sin rendición de cuentas.

A Delfina no le incomoda el gasto; le incomoda que le pregunten. Le incomoda que un órgano autónomo pueda ordenar a su gobierno -y al de sus aliados- entregar contratos, auditorías, licitaciones, convenios, y nóminas. Es decir, la verdad.

El INFOEM estorbaba… a los poderosos

Con el INFOEM fuera del camino, el control de la información pasará a “autoridades internas”, es decir, empleados del mismo gobierno que debería ser vigilado.

El acusado decidirá quién será su juez.

La Contraloría del Estado, subordinada al Poder Ejecutivo, asumirá estas funciones.

Esto no es transparencia: es burocracia amañada.

¿A quién beneficia este apagón institucional? A Delfina Gómez y sus operadores -Higinio Martínez y Horacio Duarte-; a presidentes municipales de Morena y también a los del PRI, PAN, PT y PVEM, que ahora manejarán recursos sin temor a que los exhiban.

A los diputados locales que avalaron la medida sin cuestionar nada. Y, por supuesto, a los empresarios cercanos al poder que hoy festejan que no tendrán que justificar contratos millonarios otorgados por “invitación restringida”.

¿Cuánto cuesta cerrar los ojos?

El argumento de que el INFOEM costaba 187 millones de pesos anuales es un pretexto mezquino.

¿Cuánto costarán tres años de corrupción sin supervisión? ¿Cuánto cuesta que un alcalde pacte con el crimen organizado, como en Santo Tomás de los Plátanos? ¿O un atentado político, como el que orquestó el exalcalde de Zinacantepec?

¿Qué vale una red de extorsión como la de Santiago Tianguistenco, donde el alcalde fue detenido por amenazar a sus propios funcionarios? ¿Qué precio tiene un gobierno municipal armado, como en Amanalco, o una alcaldía en manos de un secuestrador exprés, como en Toluca? Sin el INFOEM, nada de eso habría salido a la luz. Sin transparencia, esas historias no existirían. Pero sí sus consecuencias.

El ciudadano, el gran perdedor

Este golpe no sólo elimina a una institución, sino que arrasa con el derecho ciudadano a saber.

Periodistas, académicos, víctimas, estudiantes, organizaciones civiles y ciudadanos comunes pierden una herramienta clave para acceder a información pública.

Y no es casualidad que esto ocurra justo en año electoral. Morena quiere blindarse has-
ta 2027: sin preguntas incómodas, sin riesgos, y con el control absoluto de los datos.

Hoy, la gobernadora sonríe y dice que “el pueblo ya no quiere privilegios”.

¿Qué privilegio es pedir que te informen cuántos policías hay en tu colonia? ¿Qué privilegio es conocer quién vendió luminarias por 40 millones de pesos en un municipio sin luz? ¿Qué privilegio es exigir saber cuánto gana un alcalde?

Una derrota democrática

La desaparición del INFOEM no es una victoria para la Cuarta Transformación.

Es una herida abierta para la democracia mexiquense. Es apagar la luz para que nadie vea.

Y los mismos que hoy celebran este retroceso serán los primeros en lamentarlo cuando ya no quede una sola instancia a la cual pedirle la verdad.

Porque sin transparencia, lo que queda es la oscuridad. Y en la oscuridad, todo se vale.
Comentarios y denuncias ciudadanas: informaciondiarioamanecer@gmail.com.mx

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