CAMBIANDO DE TEMA

Apoyan a vividores y mediocres

Por Karina A. Rocha Priego

Hoy voy a comenzar este tema, con un peyorativo que a nadie le gustaría que se lo dijeran pero que, desgraciadamente, en eso está cayendo México, ante el cúmulo de programas “sociales” que aplica el Gobierno Federal, a través del cual reparte miles de millones de pesos, resultado del pago de impuestos de quienes ¡si trabajan! en este país.

Seguramente, todos saben lo que significa “mediocridad”. Pues bueno, mediocre es una palabra que indica algo o a alguien que no presenta la calidad ni el valor que sea mínimamente aceptable para su entorno.

El término mediocre es un adjetivo usado para indicar algo de escaso valor o algo hecho con el mínimo esfuerzo como, por ejemplo, la expresión amor mediocre indica una forma de amar que no vale nada, pero aún, así se insiste en llamarlo amor para indicar que existe una relación amorosa.

Mediocre, usado para describir a una persona, es peyorativo ya que indica que ese alguien no posee habilidades ni intelecto.

Pues bueno, en México, vamos a pasos agigantados hacia la mediocridad y, peor aún, a la gente o, mejor dicho, “a los chairos”, les interesa mucho que este gobierno siga con sus programas “sociales” porque no hacen absolutamente nada. Nos topamos en los famosos “bancos del bienestar” con jóvenes que pueden ser altamente productivos para el país, formados por su “limosna” para no tener que salir a buscar trabajo o estudiar.

Amas de casa que, ahora se dedican a tener hijos porque saben que el Gobierno les va a dar dinero por cada hijo que tengan, lamentable, porque están lanzando delincuentes a las calles, todo por no ponerse a trabajar.

Antes de esta administración, por lo menos veíamos madres solteras rompiéndose el lomo por sacar adelante a sus hijos, hijos que decidieron tener, uno o dos, no más, pero hoy, hacen hijos como hacer hotdogs en las calles, al fin que el gobierno les pague.

A eso estamos llegando. Jóvenes que prefieren estirar la mano, antes de buscar algo qué hacer, pero esos jóvenes que desgraciadamente terminan siendo “inservibles” para el desarrollo y progreso de un país, ah, pero se me olvida que eso es lo que ahora esta administración quiere, títeres buenos para nada para poder manipular, por eso el endiosamiento, pues al fin y al cabo a ¿quién le regalan tres mil pesitos mensuales? O lo que sea, desafortunadamente, esta gente se conforma con tan poco.

Llama la atención que estos “chairos” envidian a los que tienen. Les duele que otros sean más educados que estén más preparados, que ganen más, sin querer reconocer que para llegar a eso, esa gente, a la que envidian, se esfuerza cada día mas y se busca sus mejores opciones para “no ser del montón”

Pero “ese montón” no está esperando que el Gobierno los mantenga. Exigen, sí, por que los servidores públicos están para facilitar la vida a los ciudadanos que gobiernan, pero eso no quiere decir que sea “para mantenerlos de por vida”.

Pero infortunadamente, esa manutención sale de los impuestos de miles de mexicanos que se parten el lomo, que pagan, que generan empleos, que son “progresistas”, esos que no les gustan a muchos.

Nos preguntamos ¿qué los servidores públicos de hoy, no son aspiracionistas? Sí, esos a los que critica esta administración, pero dentro del Gobierno federal todo son “aspiracionistas”, tan es así que todos quieren ser presidentes de México. ¿Entonces? ¡No entendimos!,

Lo que sí entendimos, y bien, es cómo con la repartición de millones de pesos -incluyendo la tarjeta rosa- a los haraganes, los conformistas, están logrando someter a un pueblo, convirtiéndolo en un pueblo mediocre y, peor aún, ¡un pueblo de vividores!

Incluso, querido lector, vemos como gente de la tercera edad se levanta temprano para irse a formar al “banquito del bienestar” para recibir su “apoyo de compasión” y les importa poco recibir malos tratos, insultos, desdén de cajeras y cajeros que “se sienten superiores”, olvidándose que tienen padres -bueno, eso creemos, que los tienen-; de verdad da pena ajena ver cómo los tratan por tres mil pesos que les dan pero, tenemos evidencia de hombres y mujeres mayores, no de 60 sino hasta de 70 u 80 años que prefieren buscar algo que hacer y ganar, por su propio esfuerzo un dinerito, aunque no sean los tres mil pesos que les “lanza al suelo” el Gobierno.

Gente de la tercera edad con problemas de vista y oído que siguen trabajando, porque se sienten productivos, gente que prefiere salir a la calle a hacer algo bueno en lugar de formarse en una interminable fila de ninis, haraganes, madres conchudas, a recibir groserías, malos tratos y tres mil pesos que les dan cada dos meses o, en su defecto, jóvenes ociosos que salen a delinquir, de ahí que el índice de criminalidad en México vaya en aumento.

Claro, muchos de esos que solo estiran la mano, se justifican diciendo que prefieren recibir ese dinero a esperar que los políticos se lo roben, pero, ¿por qué no preguntan de dónde sale ese dinero?, sale del trabajo de miles de mexicanos que quieren progresar, que quieren dar una buena vida a sus familias, no conformistas, mediocres, vividores y hasta delincuentes.

Al final, todos esos que hoy estiran la mano y se arrastran a los pies de quien se los da, puede que sean peores que los políticos rateros a los que tanto critican y señalan, al fin y al cabo esos, también estiran la mano…

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