CULTURA

Arte que no se toca, la revolución de los NFT

La revolución y los cambios asociados a las criptomonedas se han trasladado al mundo del arte con los llamados NFTs (Non-Fungible Tokens)  que plantean nuevos escenarios en los que objetos intangibles, que pueden verse pero no tocarse, alcanzan valoraciones que en algunos casos superan a las del arte tradicional.

Este es el caso de la experiencia que está llevando a cabo la Galería Belvedere de Viena, con la creación de una copia en alta resolución de “El Beso” de Gustav Klimt y su división en un puzzle de 10,000 cuadrículas únicas que se van a poner a la venta por separado, a un precio de 1,850 euros (2,087 dólares) cada una.

Los NFT (Non-Fungible Tokens) se pueden entender como certificados digitales que garantizan la propiedad sobre gráficos, videos, textos o cualquier otro objeto digital. 

Al igual que las criptomonedas, se basan en una tecnología llamada “blockchain” (cadena de bloques), un proceso descentralizado que consiste en realizar una transacción a través de la red mediante bloques que contienen una “huella” inviolable con los datos de la transacción. 

Esto garantiza la propiedad sobre los NFT aunque a su vez pueden ser reproducidos o manipulados, en un proceso de corta y pega, por cualquiera que tenga acceso a ellos.

Otra de sus características es que no son intercambiables, es decir no existen dos NFT iguales, lo que les diferencia de las criptomonedas. Su vinculación con un certificado de garantía digital los hace únicos, indestructibles e imposibles de robar, ya que son simples datos almacenados en una cadena de bloques, lo que los hace ideales en el mercado del arte y el coleccionismo.

El primer objeto digital considerado como un NFT es “Quantum”, del artista neoyorquino Kevin McCoy. Se trata de una animación en forma de octógono que en mayo de 2014 fue asociado a un certificado de propiedad y fue puesto en venta en linea en 2021. 

El año 2021 parece ser el de la consolidación del NFT, que han pasado de ser una opción marginal a atraer la atención de coleccionistas e inversores en general. 

En marzo un archivo JPG creado por el artista Beeple alcanzó el récord de casi 70 millones de dólares en  la casa de subastas Christie’s. “Everydays: The First 5000 Days”, un “collage” de creaciones digitales diarias de Beeple desde sus comienzos, colocó a su creador entre los artistas vivos más cotizados, a la altura de figuras como David Hockney o Jeff Koons. 

Otra casa de subastas, Sothebys, logró en abril recaudar casi 17 millones de dólares en su primera venta de arte bajo NFT,  una colección de piezas del creador digital Pak conocidas como “Lo Fungible”, en un juego de palabras con los tokens criptográficos.   

La llegada de los NFT supone una plataforma para que los artistas puedan presentar sus creaciones sin intermediarios y además abre nuevas e insospechadas expectativas: el CEO  de Twitter, Jack Dorsey, vendió el primer tweet de la historia por 2,9 millones de dólares.

La fiebre por el coleccionismo digital se ha extendido a otras esferas de la cultura como el deporte, la música o el periodismo.  Así, el columnista tecnológico del diario The New York Times Kevin Roose vendió uno de sus artículos de opinión, en el que trata el fenómeno de los NFT, por 563.400 dólares.  

En el mundo del deporte destaca la liga de baloncesto profesional estadounidense (NBA) que ha comenzado la venta de videos NFT de canastas y anotaciones y obtuvo 200.000 dólares por un mate de Lebron James. También la leyenda del fútbol Edson Arantes do Nascimento, Pelé, ha anunciado el lanzamiento de su primera colección de NFT, con los mejores momentos de su carrera.

Por su propia naturaleza descentralizada, los productos asociados a un certificado digital cotizan en diferentes plataformas a través de las cuales los usuarios pueden generar sus propios NFT y ofrecerlos para su adquisición directa o en subasta.  

DappRadar, una empresa dedicada al seguimiento del mercado de blockchain,  indica que los NFT generaron más de 20,000 millones de dólares en estas plataformas, la mayor de las cuales es Opensea, que concentra la mitad de las operaciones.

Los monos de Bored Ape Yacht Club, una colección de 10,000 imágenes de perfil acuñadas como NFT en la cadena de bloques Ethereum, son los objetos digitales que más dinero han movido, con transacciones por un valor superior a los 700 millones de dólares. 

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