Por Mary González
El Poder Legislativo del Estado de México aprobó reformas impulsadas por el Poder Judicial que incorporan la figura de nulidad del juicio, un mecanismo que permitirá a los ciudadanos impugnar procesos judiciales concluidos cuando se acredite que estuvieron marcados por fraude, simulación o violaciones al debido proceso, una medida que busca corregir fallas graves dentro del sistema de justicia pero que también abre un nuevo debate sobre sus alcances.
La reforma contempla modificaciones al Código Civil mexiquense y a la Ley Orgánica del Poder Judi cial del Estado de México, por lo que ahora se espera su publicación por parte del Ejecutivo estatal para su entrada en vigor, con lo que se formalizaría un instrumento considerado excepcional pero relevante en casos donde existan sentencias firmes derivadas de irregularidades.
De acuerdo con el magistrado presidente Héctor Macedo García, esta figura permitirá anular juicios en los que se compruebe que una persona fue sometida a un proceso sin su conocimiento, que existió representación falsa o que se llevaron a cabo maniobras fraudulentas, situaciones que vulneran directamente el derecho a una defensa adecuada.
La nulidad del juicio aplicará únicamente en casos específicos donde ya exista una resolución definitiva con carácter de cosa juzgada, lo que implica que no se trata de un recurso ordinario sino de una herramienta extraordinaria para combatir abusos dentro del propio sistema judicial, especialmente aquellos relacionados con colusión o prácticas indebidas.
La aprobación no estuvo exenta de cuestionamientos, legisladores de oposición advirtieron que el alcance de la reforma podría generar incertidumbre jurídica, particularmente por la ampliación de plazos para promover este recurso, que pasarían de uno a cinco años, lo que para algunos representa un riesgo de prolongar conflictos legales ya resueltos.
También se plantearon dudas sobre la naturaleza procesal de la figura, al considerar que su regulación podría exceder las facultades del ámbito civil, lo que abre la puerta a futuras controversias sobre su aplicación.
En paralelo, el Congreso local avaló modificaciones para armonizar la Ley Orgánica del Poder Judicial con la Constitución estatal y el Código Nacional de Procedimientos Penales, estableciendo con mayor claridad la integración de los tribunales de alzada, que podrán conformarse por una o tres magistraturas según lo determine el órgano de administración judicial.
Además, se definió la estructura de apoyo, incluyendo secretarios de acuerdos, proyectistas y personal administrativo necesario para el funcionamiento de estos órganos, con el objetivo de fortalecer la operación interna del sistema judicial.
Con estas reformas, el Estado de México busca actualizar su marco legal frente a prácticas irregulares, aunque el verdadero reto será garantizar que esta nueva figura no solo exista en la ley, sino que se aplique de manera efectiva para corregir injusticias sin generar nuevos espacios de incertidumbre jurídica.



