Por Edith Romero Nava
Como un paso firme por la justicia histórica y la dignidad de los pueblos originarios, el diputado Gerardo Pliego Santana celebró que la Comisión de Asuntos Indígenas de la LXII Legislatura mexiquense aprobara exhortar al Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas (INPI), a realizar las acciones necesarias para registrar en el Catálogo Nacional de Pueblos y Comunidades Indígenas y Afromexicanas, a los pueblos de Calixtlahuaca, Tecaxic y Tlacotepec.
Pliego Santana, autor de esta iniciativa destacó que Toluca siempre ha tenido raíces muy profundas en materia de pueblos originarios, con presencia importante de otomíes, náhuatl, tlahuicas y matlazincas, por lo que reconocerlos no es un favor, es un acto de justicia y de identidad que fortalece nuestras raíces y asegura un mejor futuro para la capital mexiquense y para todo el Estado de México.
La propuesta, impulsada por el diputado morenista, subraya que la falta de reconocimiento de estas comunidades limita el acceso de sus habitantes a programas, apoyos y políticas públicas diseñadas para salvaguardar su cultura, lengua, territorio y legado, por lo que este reconocimiento es fundamental para garantizar el ejercicio pleno de su libre determinación y autonomía, así como para fortalecer sus instituciones políticas, jurídicas, territoriales, culturales, económicas y sociales.
El documento también señala que la exclusión de estas comunidades no solo representa una omisión, sino que constituye un caso de discriminación estructural, al negarles el acceso a iniciativas que promueven la preservación de su identidad, sus prácticas culturales y sus derechos colectivos.
Además, se destaca que la falta de reconocimiento coloca a estas comunidades en una situación de vulnerabilidad frente a proyectos de desarrollo, desplazamientos forzados, despojo territorial y pérdida de su patrimonio cultural.
El diputado morenista, indicó que Calixtlahuaca, mencionada en el documento, fue una de las ciudades prehispánicas más significativas del Valle de Toluca, su nombre, que en náhuatl significa “casa en la llanura”, está estrechamente vinculado a los pueblos matlatzinca, mazahua y otomí, quienes establecieron una zona arqueológica importante en esta región antes de la expansión mexica.
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Respecto a Tlacotepec, cuyo nombre proviene del náhuatl “tlacotl” (ocote) y “tepetl” (cerro), que significa “en el cerro de los ocotes”, esta cimentada en una zona rica en recursos naturales y culturales, habitada históricamente por pueblos originarios dedicados a la agricultura, el comercio y rituales vinculados a los ciclos agrícola y solar.
Finalmente, se menciona a Tecaxic, que significa “fuente de piedra” en náhuatl, como una comunidad que preserva una fuerte identidad indígena, reflejada en sus tradiciones orales, danzas rituales, actividades agrícolas y el uso ocasional de palabras en lengua náhuatl. Durante la época prehispánica, Tecaxic formó parte del entorno cultural de Calixtlahuaca y, posteriormente, fue incorporada al dominio mexica.





