Por Mireya Álvarez
Mientras el arranque del año ha estado dominado por la discusión pública en torno a reformas fiscales, inflación y ajustes presupuestales, el verdadero riesgo para las familias del Estado de México permanece fuera del radar, la falta de protección financiera ante emergencias, advirtió el Consejo Asegurador Mexicano (CONAMEX), capítulo Estado de México.
Para Maribel Pérez Reyes, presidenta del organismo, el debate sobre posibles incrementos en primas o efectos de la Ley de Ingresos ha desviado la atención de un problema estructural que arrastra el país desde hace décadas: la escasa penetración del seguro entre la población.
De acuerdo con datos del propio sector, apenas 22.9 por ciento de los adultos mexicanos cuenta con algún tipo de póliza, y solo tres de cada diez vehículos circulan con protección, cifras que, subrayó, no responden a la coyuntura económica actual, sino a una histórica falta de educación financiera.
“La idea de que el seguro se ha vuelto inaccesible no se sostiene frente a la evidencia. Los ajustes que hoy se perciben como incrementos extraordinarios forman parte de actualizaciones técnicas que el sector realiza de manera constante para hacer frente al aumento en costos médicos y siniestros, que año con año crecen entre 8 y 12 por ciento”, explicó.
Respecto a la discusión sobre el IVA y su no acreditación en indemnizaciones bajo el nuevo marco fiscal, CONAMEX Estado de México aclaró que no existe, hasta ahora, una determinación que implique un aumento directo en las primas para los usuarios.
Las aseguradoras, indicó Pérez Reyes, se encuentran en un proceso de análisis financiero y operativo para medir el impacto real de estos cambios, los cuales por el momento representan una presión interna para las compañías, que podrían optar por absorber costos o implementar eficiencias antes de trasladarlos al consumidor.
La dirigente del sector recordó que cada año las aseguradoras destinan miles de millones de pesos al pago de siniestros, que van desde accidentes de tránsito y daños patrimoniales, hasta tratamientos médicos de alta especialidad y reconstrucción de viviendas.
“Si ese respaldo no existiera, la carga recaería directamente en las finanzas públicas o en las familias, profundizando las crisis económicas. En una entidad como el Estado de México, que concentra altos niveles de siniestralidad, el seguro no debe verse como un gasto prescindible, sino como una herramienta clave para evitar que una emergencia se transforme en una deuda permanente”, puntualizó.



