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Bloqueos ahogan la economía mexiquense

* Empresarios exigen control y movilidad……

Por Mireya Álvarez

No es solo el asfalto detenido, es el pulso de la economía regional lo que se frena, el sector empresarial del Estado de México lanzó una alerta contundente al advertir que la normalización de los bloqueos carreteros está erosionando la competitividad, elevando costos y generando una onda expansiva de pérdidas que va mucho más allá de un motor apagado en la autopista, el impacto se refleja en cadenas productivas interrumpidas, entregas fallidas y una creciente percepción de inestabilidad.

Para José Luis Urrutia Segura, presidente de la Cámara Nacional de la Industria de la Transformación CANACINTRA en la entidad, el daño no requiere siquiera que el cierre se concrete, subrayó que la sola expectativa de un bloqueo activa protocolos de crisis en empresas de todos los tamaños, reprogramaciones logísticas, cancelaciones de rutas y ausentismo forzado que desarticula la productividad diaria, multiplicar las horas perdidas por el número de sectores afectados revela una realidad alarmante, el golpe a la vida cotidiana y a las finanzas empresariales es masivo.

El diagnóstico del organismo industrial identifica una problemática de múltiples frentes, el primero es el vacío legal y logístico que enfrentan las empresas para gestionar retrasos laborales, no existe un criterio homogéneo, algunas compañías absorben el costo, otras lo trasladan al trabajador y en el peor de los casos el ingreso del empleado se ve mermado por causas ajenas a su voluntad, este escenario incrementa tensiones internas y deteriora el clima laboral.

El segundo frente es territorial, el descontento social se encuentra con un escenario físico deteriorado, municipios como Cuautitlán e Ixtapaluca, así como parques industriales estratégicos en Atlacomulco y Lerma, arrastran un déficit histórico de inversión en vialidades y mantenimiento, cualquier interrupción vial se vuelve crítica porque no existen rutas alternas funcionales, la fragilidad de la infraestructura amplifica los efectos de cada protesta y convierte a zonas productivas en cuellos de botella permanentes.

El tercer frente es el mensaje que se envía a inversionistas nacionales y extranjeros, la falta de control efectivo por parte de las autoridades proyecta una imagen de inestabilidad que ahuyenta nuevas inversiones y pone en riesgo las existentes, la industria opera bajo un esquema de incertidumbre constante donde planear a largo plazo se vuelve cada vez más complejo.

Ante este panorama Urrutia Segura, en representación del sector empresarial, exigió que el manejo de las manifestaciones transite de la pasividad a una estrategia de contención clara y profesional, enfatizó que no se trata de vulnerar el derecho a la protesta, sino de blindar el derecho a la movilidad y al trabajo, el objetivo es minimizar al máximo los efectos de estas parálisis que, sumadas a las carencias de infraestructura, mantienen a la industria mexiquense operando en un estado de emergencia permanente.

El llamado empresarial es directo, reglas claras, coordinación interinstitucional, inversión urgente en infraestructura y protocolos que permitan equilibrar derechos sin sacrificar la economía, porque cada bloqueo tolerado sin estrategia no solo detiene autos, detiene empleos, inversiones y el desarrollo del Estado de México.

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