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Campesinos y Transportistas, ¡Volverán a las calles!

Por Mary González

UN PAÍS DETENIDO POR DECISIÓN OFICIAL

Las organizaciones de transportistas y productores del campo, confirmaron que el próximo lunes 24 de noviembre, realizarán un paro nacional con cierre total de carreteras, aduanas e incluso algunas industrias, el tipo de advertencia que cualquier gobierno sensato atendería de inmediato, aunque aquí la estrategia oficial parece ser una mezcla de negación olímpica y confianza ciega en que todo se resolverá solo.

El movimiento encabezado por la Asociación Nacional de Transportistas ANTAC, el Frente Nacional para el Rescate del Campo Mexicano y productores de diversas regiones, había avisado desde hace semanas que la paciencia no es un recurso infinito, pero al Ejecutivo federal le pareció buena idea dejar pasar el tiempo como si la crisis agrícola y de seguridad fuera un detalle menor, por eso el resultado es este aviso de paralización total que llega como consecuencia directa del desdén gubernamental.

En reuniones recientes en el Congreso no hubo acuerdos, ni funcionarios con capacidad real de decisión, solo legisladores que escuchan, toman notas y explican que nada puede firmarse sin el visto bueno del Ejecutivo, una dinámica que ya se ha vuelto costumbre en el país y que convierte cualquier diálogo en un ejercicio de cortesía burocrática.

MESAS DE TRABAJO QUE NO TRABAJAN

David Estévez Gamboa presidente de ANTAC, lanzó un mensaje a la nación para anunciar que el 24 no habrá paso por carreteras ni operación normal en el transporte, advirtiendo a operadores y ciudadanos que lo mejor es quedarse en casa, su declaración sintetiza el cansancio acumulado, pues ninguna de las mesas de trabajo con legisladores dio un solo resultado, ni uno.

El dirigente detalló lo que los transportistas viven desde hace años, inseguridad en los 32 estados, extorsión creciente, trámites congelados, placas inexistentes y una carencia absoluta de apoyos, a eso se suma el ya tradicional intento oficial de desacreditar movimientos sociales, acusándolos de ser financiados por intereses oscuros, por eso Estévez respondió que no los financia Elektra ni nadie más, que cada quien marcha y protesta con sus propios recursos porque la realidad ya les rebasó.

Baltazar Valdez líder del movimiento agrícola confirmó que las reuniones en el Congreso fueron una pérdida de tiempo, al solicitar una minuta firmada, los diputados se echaron para atrás, reconociendo que no podían comprometer nada sin permiso superior, una caricatura de negociación que solo exhibe el abandono institucional del campo mexicano.

La alianza entre productores y transportistas se reafirmó con una frase que ya recorre el país, vamos a salir juntos si resolvemos o nos vamos a quedar juntos si no logramos nuestros objetivos, y el aviso fue directo, el lunes habrá toma de carreteras, cierres totales, interrupciones industriales y bloqueo de aduanas en la frontera norte, todo porque la lucha no puede parar mientras el gobierno parece decidido a no escuchar.

EL PAÍS QUE SE CANSA Y EL GOBIERNO QUE NO ENTIENDE

El contexto nacional no podría ser más tenso, México viene de semanas marcadas por protestas masivas, la marcha de la Generación Z, tras el asesinato del alcalde Carlos Manzo, movilizaciones por inseguridad en distintas entidades y un paro agrícola que dejó a cientos de automovilistas atrapados hasta 48 horas, la ciudadanía está saturada y el gobierno sigue respondiendo con comunicados que prometen que ya casi se resuelve todo.

Transportistas y productores sostienen que la razón principal del paro es la ausencia total de respuesta por parte de la Secretaría de Agricultura y de la Secretaría de Hacienda, una ausencia que, a estas alturas, ya parece deliberada, como si la política pública consistiera en esperar a que la gente se canse antes que el gobierno.

Roberto uno de los productores asistentes a las reuniones, lamentó que enviaran solo a dos diputados sin capacidad de decisión, era una oportunidad de oro -dijo-, porque el problema es conocido, urgente y visible, pero sin funcionarios que puedan firmar compromisos no hay negociación posible.

¿QUÉ PODRÍA SALIR MAL EN UN PAÍS PARALIZADO?

El paro del 24 representa algo más que una protesta, es el síntoma de un modelo de gobierno que confunde administrar con improvisar y que cree que la comunicación sustituye a la acción, los organizadores advierten que esta podría ser la última oportunidad para evitar el colapso del campo, porque si no se atiende la crisis agrícola se afecta directamente la alimentación del país, una verdad incómoda que las autoridades evitan pronunciar aunque todos la conocen.

Baltazar Valdez cerró su mensaje con un llamado nacional, esta lucha es por todos, es la última oportunidad, si no logramos vencer la resistencia del gobierno el campo se acaba y con él la comida de los mexicanos, un aviso tan claro que cualquiera lo entendería, cualquiera excepto quienes deberían atenderlo.

Así llega México al lunes 24, con un país que protesta y un gobierno que finge sorprenderse, con carreteras que podrían detenerse y con decisiones oficiales que llevan años detenidas, un escenario que no necesita más dramatismo, solo voluntad política, esa que otros países presumen y que aquí parece reservada para discursos y no para soluciones.

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