Carlos Alcaraz se convirtió en leyenda a costa del más grande de todos los tiempos, el serbio Novak Djokovic, al que superó por 2-6, 6-2, 6-3 y 7-5 para conquistar, por fin, el Abierto de Australia y completar el Grand Slam.
Una derecha en busca de la igualada que se marchó fuera, por el fondo, dilapidó las opciones del serbio, el más veterano, en la final de mayor diferencia de edad, y elevó a la gloria al jugador español, que, con 22 años y 272 días, se erigió en el más precoz en obtener tanto éxito.
El murciano sacó adelante una final histórica en la que fue de menos a más. La que empezó en manos de la experiencia de su adversario y que volteó con un toque de madurez, de solvencia y de talento. Sin Juan Carlos Ferrero en el box por primera vez, Alcaraz, con Samuel López al mando en el equipo, inició el 2026 a lo grande.
Saldrá consolidado en la cima del ránking, con una gran diferencia sobre Jannik Sinner, superado por el serbio en semifinales.



