EDOMEX

Coalición oficialista se fractura en Edomex

* Fracaso de la reforma electoral exhibe fracturas en la coalición oficialista y abre tensiones entre Morena, PVEM y PT rumbo a los próximos procesos electorales……

Por Martha Romero

Fractura que exhibe al oficialismo

El rechazo de la reforma electoral impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum en la Cámara de Diputados de México no solo representó un revés legislativo para el gobierno federal, también dejó al descubierto las grietas que atraviesan a la coalición política que llevó al poder al movimiento de la llamada Cuarta Transformación, en el Estado de México la dirigencia de Morena advirtió que la alianza con el Partido Verde Ecologista de México y el Partido del Trabajo quedará bajo observación política, una señal que refleja el nivel de inconformidad que provocó la votación entre las filas del partido gobernante.

El episodio evidenció algo que durante años se intentó ocultar bajo el discurso de unidad del oficialismo, la coalición que sostiene al gobierno federal no es un bloque monolítico sino una alianza pragmática donde cada partido calcula sus intereses, sus votos y su supervivencia electoral, cuando esos intereses chocan, la narrativa de proyecto común comienza a diluirse

Una votación que rompió el guion

La iniciativa presidencial buscaba modificar el sistema electoral con el argumento de reducir costos y reorientar recursos hacia programas sociales, sin embargo el dictamen no alcanzó la mayoría calificada necesaria para modificar la Constitución, el resultado fue claro, 259 votos a favor, 234 en contra y una abstención, una cifra muy lejos de los 334 sufragios requeridos.

Lo que convirtió la votación en un episodio políticamente delicado fue el comportamiento de legisladores del PVEM y del PT, quienes decidieron romper la disciplina de la coalición y sumarse a la oposición para frenar la propuesta, ese movimiento dejó a Morena sin los votos suficientes y evidenció la fragilidad de la alianza legislativa.

Para la dirigencia estatal de Morena en el Estado de México el mensaje fue contundente, los partidos aliados demostraron que su compromiso con el proyecto político no es automático ni incondicional, por lo que la relación política deberá revisarse con mayor rigor de cara a los próximos procesos electorales.

El cálculo electoral detrás del conflicto

La política mexicana rara vez se mueve por principios ideológicos absolutos, detrás de cada decisión legislativa existe un cálculo electoral, en este caso el voto del PVEM y del PT parece responder más a la lógica de preservar espacios de poder que a una confrontación doctrinal con la reforma.

Ambos partidos han construido su presencia política a partir de alianzas estratégicas con fuerzas dominantes, primero con el PRI durante décadas y posteriormente con Morena, esa flexibilidad política les ha permitido mantenerse como actores relevantes dentro del sistema partidista, pero también ha alimentado la percepción de que su lealtad depende del momento político y de las ventajas que puedan obtener dentro de cada coalición.

En ese contexto el voto contra la reforma puede interpretarse como un mensaje político dirigido a Morena, una forma de recordar que la coalición requiere de todos sus integrantes para sostener mayorías legislativas y para mantener su fuerza electoral

Morena frente a sus propias contradicciones

El fracaso legislativo también dejó al descubierto tensiones internas dentro del propio partido gobernante, tres diputadas de Morena decidieron no respaldar la iniciativa, un gesto que aunque fue presentado como una decisión individual revela que la disciplina partidista ya no opera con la misma fuerza que en los primeros años del movimiento.

Durante años Morena construyó su identidad política sobre la idea de unidad en torno a un proyecto de transformación nacional, sin embargo el paso del tiempo, la acumulación de poder y las disputas por candidaturas han comenzado a generar fisuras internas que complican mantener cohesión absoluta.

La advertencia de revisar el comportamiento de quienes se aparten de los principios del movimiento refleja una preocupación real dentro del partido, mantener la unidad se vuelve cada vez más complejo cuando el poder se distribuye entre múltiples grupos políticos y liderazgos regionales.

La antesala de una disputa mayor

El episodio legislativo no ocurre en un vacío político, en el horizonte aparecen las elecciones de 2027, cuando se renovará la Cámara de Diputados y se disputarán diversos cargos locales en el país, ese proceso electoral será clave para medir la fortaleza del proyecto político que actualmente gobierna México.

Para Morena el desafío será mantener cohesionada una alianza que hasta ahora ha sido fundamental para sostener mayorías legislativas y triunfos electorales, pero que comienza a mostrar signos de desgaste político.

Si el PVEM y el PT perciben que su peso dentro de la coalición disminuye, podrían intensificar sus estrategias de negociación o incluso replantear alianzas en determinadas entidades.

Por ahora el mensaje que dejó la votación es claro, la coalición oficialista ya no camina con la misma disciplina que en el pasado reciente, cada decisión legislativa puede convertirse en un nuevo campo de disputa entre partidos que comparten el poder pero que no necesariamente comparten los mismos intereses políticos, en el Estado de México esa tensión ya comienza a reflejarse en el discurso partidista y en la advertencia de que la alianza será revisada, una señal de que el oficialismo entra en una etapa de mayor competencia interna.

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