* Rehabilitación deja sin suministro a 14 colonias……
Por Mireya Álvarez
El Ayuntamiento de Toluca anunció que a partir del jueves 8 de enero se reanudarán los trabajos de rehabilitación del pozo El Calvario, una obra que provocará la suspensión del suministro de agua potable en al menos 14 colonias ubicadas en el centro y zonas aledañas de la capital mexiquense, la afectación se prolongará entre 10 y 12 días, de acuerdo con lo informado por autoridades municipales, situación que vuelve a colocar a miles de familias frente a un escenario de incertidumbre cotidiana por la falta del vital líquido.
Luego de varias semanas de suspensión, los trabajos a cargo de la Dirección de Obras Públicas fueron retomados como parte del llamado Plan Hídrico Municipal, estrategia que contempla la rehabilitación y puesta en marcha de diversos pozos con el objetivo de mejorar la red hídrica y garantizar el abasto a la población, sin embargo, para los habitantes de las colonias afectadas, el anuncio representa un nuevo golpe a la ya complicada realidad del acceso al agua en Toluca.
Las colonias que se quedarán sin suministro a través de la red pública son José María Oviedo, Cuauhtémoc, Universidad, La Merced, El Ranchito, Centro, Morelos Primera y Segunda Sección, Izcalli IPIEM, Las Haciendas, Infonavit Tollocan, Federal, Residencial Colón y Ciprés, zonas densamente pobladas donde el agua es indispensable no solo para el consumo doméstico sino también para actividades comerciales, educativas y de servicios.
El Organismo de Agua y Saneamiento de Toluca informó que los usuarios podrán solicitar pipas de agua de manera gratuita llamando al número 722 275 5700, para lo cual deberán contar con su clave NIS, aunque en experiencias previas, vecinos han señalado retrasos, desorganización y una respuesta insuficiente ante la alta demanda, lo que genera dudas sobre la capacidad real del municipio para atender a todas las colonias durante el periodo de corte.
La rehabilitación del pozo El Calvario estaba programada originalmente para el lunes 24 de noviembre, posteriormente fue reprogramada para el 8 de diciembre, sin embargo, ante la presión de la población y con el argumento de evitar mayores afectaciones durante las fiestas decembrinas, el gobierno municipal decidió posponer las obras hasta esta semana, una decisión que si bien fue bien recibida en su momento, hoy solo aplazó un problema estructural que sigue sin resolverse de fondo.
De acuerdo con el presidente municipal Ricardo Moreno Bastida, se trata de obras indispensables, necesarias y urgentes, ya que el tanque El Calvario tiene más de 25 años de haberse construido y nunca ha recibido mantenimiento integral, lo que ha derivado en fallas constantes, baja presión y un servicio irregular, condiciones que se han normalizado para miles de toluqueños que viven entre tandeos y cortes prolongados.
El gobierno municipal ha insistido en que la mejora de los servicios públicos es una prioridad, y que se mantendrán los esfuerzos para consolidar una capital mexiquense moderna, eficiente e inclusiva, donde el acceso al agua sea un derecho garantizado, no obstante, en la práctica, la población sigue enfrentando interrupciones frecuentes, avisos de último momento y una dependencia creciente de pipas, lo que evidencia la fragilidad del sistema hídrico local.
Cabe recordar que hasta noviembre pasado el ayuntamiento puso en operación el pozo Urawa, el cual beneficia a colonias como Salvador Sánchez Colín, Izcalli y Progreso, además del pozo del Jardín Reforma, que de acuerdo con cifras oficiales suministra agua a más de 14 mil 400 habitantes de Ferrocarriles Nacionales, Huitzila y Doctores, acciones que si bien representan avances, resultan insuficientes frente a la magnitud del problema.
La administración municipal ha comprometido la puesta en funcionamiento de 21 pozos antes del mes de abril, con el argumento de que estas obras asegurarán el abasto de agua para los próximos 25 años y darán mayor autonomía a Toluca respecto al Sistema Cutzamala, una promesa ambiciosa que genera expectativas, pero también escepticismo entre la ciudadanía, acostumbrada a escuchar anuncios que no siempre se traducen en mejoras inmediatas.
Mientras tanto, miles de familias deberán reorganizar su vida diaria, almacenar agua, depender de pipas y enfrentar los costos indirectos que implica la falta del servicio, en una ciudad donde el acceso al agua sigue siendo más un privilegio que un derecho plenamente garantizado, y donde cada rehabilitación, aunque necesaria, vuelve a exhibir la deuda histórica de las autoridades con la infraestructura hídrica y con la calidad de vida de la población.



