* Entre renuncias por salud y el reto de un presupuesto histórico……
Por Mireya Álvarez
El agotamiento físico y mental ha comenzado a pasar factura en los juzgados del Estado de México. Tras la reciente salida de varias juzgadoras, el titular del Poder Judicial mexiquense, Héctor Macedo García, salió al paso para desvincular estas renuncias de la reforma judicial, atribuyéndolas estrictamente a desgaste personal y problemas de salud derivados de un sistema de trabajo extenuante que, según sus palabras, es “histórico”.
En entrevista, Macedo García fue tajante al indicar que las juezas que dimitieron conocían de antemano las reglas del juego y que, al postularse para los juzgados en línea, aceptaron jornadas de 24 horas de labor por 36 de descanso. Aunque este esquema ha sido señalado como “inhumano” por diversos sectores, el magistrado defendió la vigencia del modelo, al aseverar que otros juzgadores han operado bajo este ritmo por casi una década; en capacitación dijo, el tribunal asegura que existen esquemas de dosificación para mitigar el impacto, y que, las condiciones laborales eran públicas desde el proceso de selección.
La solución a este cuello de botella no vendrá de un cambio de leyes, sino de una “ampliación de la nómina”, debido a que, por primera vez, el Congreso local ha dado luz verde a un incremento presupuestal destinado exclusivamente al Capítulo 1000 referente a servicios personales.
“El Estado de México es la entidad con mayor carga litigiosa en el país. El Congreso finalmente ha reconocido que necesitamos contratar más gente”, señaló Macedo García, destacando que el aumento de personal es la única vía real para desahogar la saturación.
El magistrado introdujo un matiz importante sobre cómo se mide el éxito y el esfuerzo judicial. No se trata solo de cuántas carpetas se cierran, sino de la naturaleza del conflicto según la zona; en este sentido agregó que de los casos varía según el municipio y explicó que un juzgado en Toluca puede atender alrededor de tres mil asuntos al año, mientras que uno en Huixquilucan atiende cerca de 600, aunque estos últimos suelen ser más complejos y demandan mayor tiempo.
“Actualmente, cada juez opera con una célula mínima de apoyo con un secretario y dos auxiliares, para gestionar los procesos 100 por ciento digitales; sin embargo, con el nuevo presupuesto, se espera que esta estructura crezca para evitar que la salud de los funcionarios siga siendo el precio a pagar por la justicia pronta y expedita”, acotó.



