En redes sociales circula un video en el que se observa a tres encapuchados golpeando con herramientas de construcción el busto de concreto del ex presidente Adolfo López Mateos ubicado en la parte alta de Ciudad Universitaria de la Universidad Autónoma del Estado de México, la imagen es clara, no hay respeto por el patrimonio cultural ni por la historia, lo que hay es un vacío de autoridad que convierte a CU en tierra de nadie.
El video fue difundido la noche del domingo a través de las storys de la cuenta denominada Asamblea CU en Instagram, perfil que se define como una agrupación ignorada y minimizada por quienes se dicen representantes de las facultades, en el mismo espacio se han compartido denuncias de fiestas realizadas dentro de instalaciones universitarias, como la ocurrida en el Ágora de Cénide junto a la Facultad de Humanidades, evidencias de que Ciudad Universitaria se transformó en un espacio sin reglas ni control.
Hasta la mañana del domingo CU se encontraba tomada por paristas, apenas la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales fue liberada y sus directivos anunciaron que habrá clases presenciales el martes, sin embargo el video confirma que durante las tomas la destrucción y el desorden fueron la constante, la universidad parece estar secuestrada por grupos que bajo el discurso de protesta justifican abusos, vandalismo y hasta posibles delitos, mientras la rectoría permanece muda y complaciente.
El silencio de la administración encabezada por Martha Patricia Zarza Delgado resulta indignante, los estudiantes que apoyan el regreso a clases presenciales ya habían denunciado desde el 13 de agosto violaciones al interior de CU, se lo comunicaron a la rectora directamente y nada ocurrió, la indiferencia institucional se convirtió en complicidad, porque cuando la autoridad calla frente a la violencia, se vuelve parte del problema.
El estatuto universitario fue debilitado con la derogación del artículo 43 que sancionaba tomas ilegales, daños y destrucción de bienes, hoy no hay reglas claras, no hay sanciones y no hay orden, Ciudad Universitaria se convirtió en un espacio en donde todo es permitido y nada es castigado, el busto destruido de López Mateos es más que un símbolo vandalizado, es la prueba de la decadencia de la UAEMéx y de la claudicación de sus autoridades ante la anarquía que carcome a la institución.



