La Escuela Nacional Preparatoria (ENP) Número 8 “Miguel E. Schulz” de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) fue escenario de un desalojo masivo tras una presunta amenaza de bomba, avivando la creciente preocupación por la seguridad en los planteles de la máxima casa de estudios.
El protocolo de seguridad se activó de emergencia, evacuando a cientos de estudiantes y personal.
La zona fue acordonada por las autoridades escolares mientras se realizaba una minuciosa revisión de las instalaciones, aunque hasta el momento, no se había encontrado ningún artefacto explosivo.
La alarma se detonó con la difusión en redes sociales de una imagen que contenía el supuesto mensaje de amenaza.
De acuerdo con reportes de la comunidad, el escrito, que circuló en grupos de Facebook, incluía no solo códigos y una hora de explosión, sino también una mención explícita a Lex Ashton, el estudiante recientemente implicado en el asesinato de un compañero en el CCH Sur.
Aunque la autenticidad del mensaje no ha sido confirmada por la UNAM, su contenido ha profundizado el clima de tensión que vive la universidad, marcada por recientes incidentes de violencia y la proliferación de amenazas digitales en distintos planteles.
El incidente en la Prepa 8, ubicada en la alcaldía Álvaro Obregón, se suma a una preocupante oleada de amenazas que han afectado a la UNAM en las últimas semanas. Otros planteles de bachillerato, como la Prepa 6 y el CCH Sur, junto con facultades clave como la de Química, también han sido blanco de alertas similares, a menudo enviadas a través de correo electrónico y redes sociales.
La Facultad de Química, por ejemplo, optó por impartir clases en línea este mismo lunes como medida precautoria ante las amenazas digitales recibidas por sus integrantes.
Esta situación generalizada obliga a la comunidad universitaria a vivir bajo una constante incertidumbre.
Las autoridades de la Prepa 8 anunciaron la suspensión de clases hasta nuevo aviso, priorizando la seguridad de estudiantes y docentes.
El incidente resalta la necesidad de reforzar los mecanismos de seguridad y de respuesta ante la escalada de violencia y los actos de intimidación que buscan desestabilizar la vida académica de la UNAM.



