El histórico Teatro Morelos, orgullo arquitectónico y cultural de la capital mexiquense, atraviesa una de sus peores etapas, ante la desaparición de su proyector principal, valuado en más de medio millón de pesos, lo que se ha convertido en el reflejo más alarmante del abandono y descuido que impera en la actual administración, encabezada por Salmai Ríos Jiménez.
El proyector, adquirido hace ocho años como parte de la modernización del teatro, no ha sido localizado desde hace varios meses, su reparación, que requería únicamente una lámpara de aproximadamente 18 mil pesos, nunca se realizó y hasta hoy, el equipo, que en su momento representó una inversión cercana a los 500 mil pesos por su alto nivel tecnológico, y aunque su valor actual ronda los 100 mil, simplemente no aparece.
Este hecho se suma a una larga lista de deficiencias que han deteriorado la imagen del recinto que alguna vez fue referente nacional en infraestructura teatral.
Bocinas defectuosas, luminarias dañadas, baños en condiciones deplorables y un visible descuido general contrastan con el esplendor que tuvo tras su remodelación en 2019, realizada por “Moyao Arquitectos”, cuando se presumía su sistema de iluminación y sonido de última generación.
A pesar de haber albergado espectáculos de talla nacional e internacional, hoy cada vez menos artistas se presentan en el Teatro Morelos, debido a que promotores y empresarios denuncian que la actual administración restringe la agenda, alegando tenerla llena, y que sólo se liberan fechas si los interesados realizan donaciones al DIFEM, sin especificar si se trata de aportaciones en efectivo o en especie.
A ello se suma una política restrictiva para la venta de boletos, actualmente, los empresarios sólo pueden vender en taquilla cinco días antes del evento, a diferencia de los periodos de hasta un mes que se otorgaban anteriormente.
El deterioro del Teatro Morelos, considerado patrimonio cultural de los toluqueños, ha generado preocupación entre la comunidad artística y la ciudadanía, ante ello, empresarios y habitantes de la capital mexiquense hacen un llamado urgente a la gobernadora Delfina Gómez Álvarez para que intervenga y revise la gestión del recinto antes de que, por el abandono y la opacidad terminen corra el riesgo de perder el prestigio que lo caracterizó como uno de los escenarios más importantes del país.



