* A dos años del desastre, familias siguen sin casa ni respuestas……
A casi dos años de la explosión de un tanque de gas LP en el Conjunto Habitacional Tepozanes, en Los Reyes La Paz, el Gobierno del Estado de México y las autoridades municipales han dejado a las víctimas en el olvido, dieciocho familias continúan sin vivienda, sin una ruta clara de reconstrucción y con promesas oficiales que nunca se materializaron.
La tragedia ocurrió la mañana del 31 de enero de 2024, una acumulación de gas provocó una explosión que destruyó varios departamentos, causó la muerte inmediata de Elizabeth N de 24 años y días después de Mariana, quien sufrió quemaduras en el 90 por ciento de su cuerpo, dejando en la orfandad a dos menores, el impacto fue devastador y expuso la fragilidad de la respuesta institucional.
En los días posteriores, la entonces presidenta municipal Cristina González Cruz acudió al lugar, ofreció apoyo emergente, hospedaje temporal y alimentos, sin embargo, la atención se diluyó conforme pasó la presión mediática, el problema estructural quedó intacto y las familias fueron relegadas a la incertidumbre.
Con el cambio de administración, las víctimas buscaron a la actual alcaldesa Martha Guerrero, pero tampoco encontraron claridad, pese a que la gobernadora Delfina Gómez Álvarez prometió la demolición y reconstrucción de los departamentos dañados, no existe hasta hoy un plan público, presupuesto asignado ni calendario de acciones.
Este día, desde las primeras horas de la mañana, hombres y mujeres afectados se plantaron frente al palacio municipal con una lona que documenta los daños, exigieron ser escuchados y pidieron que uno de los predios recuperados por el ayuntamiento sea donado al Gobierno Federal para edificar viviendas mediante el Programa Nacional de Vivienda anunciado por la presidenta Claudia Sheinbaum.
Las víctimas relataron que aún viven de arrimados, rentando cuartos o dependiendo de la caridad de familiares y amigos, mientras los expedientes se empolvan y las autoridades se reparten responsabilidades, la tragedia sigue viva en cada familia desplazada.
El caso Tepozanes se ha convertido en un símbolo de la indiferencia gubernamental, donde la emergencia fue atendida solo en lo inmediato y el derecho a la vivienda fue abandonado después, hoy, las víctimas no piden discursos, exigen decisiones, voluntad política y acciones reales para recuperar lo que el Estado les falló en proteger.



