EDOMEX

Edomex, epicentro nacional de desapariciones

* Crisis silenciosa que el gobierno prefiere ignorar……

México desangrado: 18 mil desaparecidos en solo siete meses

La tragedia de las personas desaparecidas en México continúa sin freno. Entre enero y julio del presente año, el país registró más de 18 mil reportes de desapariciones, una cifra alarmante que refleja no solo el fracaso del Estado para proteger a su población, sino también la creciente descomposición del tejido social. Peor aún, casi el 47% de los casos se concentran en tan solo cinco entidades: Estado de México, Nuevo León, Ciudad de México, Puebla y Sinaloa. En conjunto, estas entidades acumulan cerca de 9 mil casos, lo que representa una crisis nacional de proporciones devastadoras.

Sin embargo, es el Estado de México (Edomex) quien encabeza con vergüenza esta lista, consolidándose como el epicentro de una tragedia humana que no cesa y que las autoridades estatales parecen incapaces -o desinteresadas- en detener.

EDOMEX: tierra de impunidad, miedo y desapariciones

De acuerdo con cifras del Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas, el Estado de México acumula la mayor cantidad de reportes durante el periodo analizado. Jóvenes de entre 15 y 19 años representan el grupo más afectado, con 959 casos, es decir, más del 27% de todas las desapariciones en la entidad. Esto significa que cada día, al menos cuatro adolescentes desaparecen en algún punto del Edomex, sin que haya protocolos eficaces ni respuestas inmediatas.

El dato más crudo es que el 52% de los desaparecidos son hombres y el 47% mujeres, lo que deja claro que esta no es una crisis de género, sino una emergencia generalizada de seguridad pública y derechos humanos.

Los municipios con más casos no sorprenden: Ecatepec, Toluca, Naucalpan, Cuautitlán Izcalli, Nezahualcóyotl y Tlalnepantla. Estas zonas urbanas -altamente pobladas, con graves problemas de violencia, pobreza y corrupción institucional- se han convertido en zonas de riesgo permanente para sus habitantes, sobre todo para los más jóvenes.

Un gobierno ausente y un sistema que no busca

Lo más indignante es que la mayoría de los casos no son investigados con celeridad ni profesionalismo, dejando a las familias sumidas en una búsqueda interminable. Las fiscalías estatales están colapsadas, los protocolos de actuación son obsoletos o inexistentes, y las comisiones de búsqueda carecen del presupuesto, personal y voluntad para atender los casos. Las familias, entonces, son quienes cargan con la responsabilidad de investigar, buscar, señalar… mientras el Estado permanece indiferente.

En el caso del Estado de México, la situación es todavía más grave, pues los desaparecidos ni siquiera son prioridad en la agenda política de las autoridades. La gobernadora Delfina Gómez ha preferido guardar silencio, enfocándose en agendas que poco o nada tienen que ver con el drama que viven miles de familias mexiquenses. La indiferencia institucional se vuelve cómplice de los crímenes.

Jóvenes desaparecidos: el rostro de una generación perdida

La concentración de desapariciones en adolescentes no es una casualidad: son el blanco perfecto para redes de trata, explotación laboral, reclutamiento forzado por el crimen organizado o violencia doméstica que escala sin freno. Aun así, el gobierno parece no entender -o no querer atender- las causas estructurales de esta tragedia.

En muchos de los casos, las desapariciones ocurren tras denuncias previas por violencia familiar, amenazas o antecedentes de delitos en las comunidades. Pero el Estado no actúa, y cuando lo hace, ya es tarde. Los padres y madres denuncian que se enfrentan a burocracia, desinterés e incluso criminalización de las propias víctimas, especialmente si se trata de mujeres jóvenes.

¿Dónde están? ¿Quién los busca?

México vive una de las peores crisis humanitarias de su historia reciente, y el Edomex es su más cruel ejemplo. No se trata solo de números: cada reporte de desaparición es una familia rota, una mesa vacía, una vida truncada. La impunidad se ha vuelto norma, la búsqueda un vía crucis, y la esperanza, un acto de resistencia.

No existen mecanismos preventivos efectivos. Los centros escolares, comunidades, cuerpos policiacos y autoridades municipales carecen de planes para identificar zonas de riesgo o intervenir ante factores que podrían derivar en desapariciones. Se trata de una crisis que ha sido normalizada por gobiernos incapaces y una sociedad cada vez más anestesiada ante el horror cotidiano.

Edomex no puede seguir siendo ejemplo de lo que no debe ser

El Edomex no solo lidera las cifras de desaparecidos, también encabeza el fracaso institucional frente a una emergencia nacional. La impunidad, la corrupción policial, la infiltración del crimen en todos los niveles de gobierno, y la ausencia de voluntad política convierten a esta entidad en una zona de riesgo para nacer, crecer o vivir.

Es urgente una sacudida política, una movilización social masiva y una reestructuración profunda de las instituciones de seguridad y justicia porque, mientras el Estado siga sin buscar, las familias seguirán buscando entre la tierra, entre los escombros, entre el dolor… a sus hijos, hijas, hermanos y hermanas y, lo más terrible: cada día que pasa sin respuesta es una condena al olvido.

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