* El presidente municipal y los ejidatarios indicaron que ya presentaron el caso ante la Legislatura del Estado de México y que esperan ser escuchados en los próximos días, aseguraron que, de no recibir una respuesta favorable, acudirán a instancias superiores……
Por Mireya Álvarez
“¡Jilotzingo jamás será vencido!”, “¡Que se respete nuestros terrenos!”, “¡Somos de Jilotzingo, no somos de Atizapán de Zaragoza”, fueron los gritos con el que habitantes y ejidatarios del Espíritu Santo se manifestaron frente al Congreso mexiquense, encabezados por el presidente municipal Raziel Chavarría Chavarría, para exigir respeto a su territorio, sus raíces y su calidad de pueblo originario.
Raziel Chavarría afirmó que las comunidades del municipio, especialmente el Ejido Espíritu Santo, mantienen su identidad desde su creación y recordó que la historia territorial de la zona se remonta a 1925, cuando iniciaron los trabajos ejidales, y a la resolución presidencial de 1937, que ratificó la dotación de tierras exclusivamente para habitantes de Jilotzingo.
“Somos descendientes de nuestros padres y abuelos que nacimos, crecimos y vivimos ahí. Siempre se han respetado nuestras raíces y nuestro origen”, señaló.
El presidente municipal explicó que actualmente existe un litigio de aproximadamente 700 hectáreas, la mayoría de ellas áreas boscosas y ejidales, que Atizapán de Zaragoza reclama como propias.
De acuerdo con los ejidatarios, Atizapán ya habría tomado al menos unas 60 hectáreas en administraciones pasadas, en zonas como Los Reales, en Valle Escondido, y en el área conocida como “Fincas”, lo que ha generado preocupación por un nuevo intento de expansión.
“Ellos pelean una parte, pero nuestro ejido se creó completo, no por secciones. No permitiremos que continúe este avance sobre lo que no les corresponde”, enfatizó el edil.
Aseguró que este tipo de conflictos no es nuevo, pues Atizapán ha tenido disputas similares con municipios como Isidro Fabela, Nicolás Romero, Naucalpan e incluso Tlalnepantla, donde, según mencionó, parte del propio Palacio Municipal de Atizapán se encuentra en territorio tlalnepantlense. “Siempre han tenido un carácter expansionista”, acusó.
Chavarría Chavarría señaló que una de las principales motivaciones detrás de estas disputas territoriales sería el control de los recursos naturales de la zona, particularmente el agua.
“El Ejido Espíritu Santo abastece casi en su totalidad a Zona Esmeralda y aporta alrededor del 90 por ciento del agua a la presa Madín, una de las fuentes más importantes para la zona metropolitana, por ello, lo único que quieren es el control del agua y de los recursos que genera nuestro bosque; pero no pueden decidir sobre nuestro territorio sin consultarnos”, expresó.
Chavarría advirtió que existen señales de posibles intentos de cambio de uso de suelo promovidos desde Atizapán sin consultar al ejido.
Aseguró que, por su parte, las zonas ejidales están debidamente delimitadas y reguladas, e insistió en que cualquier decisión debe pasar por la consulta de los habitantes originarios.
“No nos consultan como ejidatarios. No pueden dar autorizaciones sobre un territorio que no les pertenece”, reiteró.
El presidente municipal y los ejidatarios indicaron que ya presentaron el caso ante la Legislatura del Estado de México y que esperan ser escuchados en los próximos días, aseguraron que, de no recibir una respuesta favorable, acudirán a instancias superiores.
“No nos vamos a quedar con los brazos cruzados. Solo queremos que se respete nuestro territorio”, acotó.



