CAMBIANDO DE TEMA

Embestida contra priistas, como estrategia electoral

Por Karina A. Rocha Priego

Dicen que “al pueblo, pan y circo” y eso es lo que efectivamente se le está dando a los mexicanos con el escándalo que surge de las investigaciones en contra de la administración del expresidente Enrique Peña Nieto, averiguación que dicen se inició en 2020 y curiosamente, sale a relucir a poco tiempo de llevarse a cabo el proceso electoral 2023 en el Estado de México.

Sí, dicen que “en política no existen las coincidencias”, y nada mejor que “denunciar” los abusos de la administración peñista para revivir el repudio de los mexiquenses que se “sintieron traicionados” y volcar su enojo a favor de Morena. Sí, de Morena, la “dueña del poder del Estado”, luego de que hoy, la Presidencia de México está en sus manos, como en su momento estuvo en las del PAN y PRI.

De lograr ese objetivo, estarán de acuerdo que el candidato o candidata de Morena para el Gobierno del Estado de México, sentiría que tendría el “paso libre” para conseguir su objetivo, ganar las elecciones de 2023 pero, estarán de acuerdo, sería una sucia artimaña, si consideramos que, la investigación contra la administración peñista, supuestamente, se inició tiempo antes de que se concluyera esa administración, es más, el abuso desenfrenado contra las arcas públicas, fue “bandera electoral” por mucho tiempo, luego, ¡todo se enfrió!.

Dicen, el “pacto de impunidad” a cambio de la Presidencia de la República, fue el motivo real por lo que ya no se hizo nada y, aún más, que no se tocara a algunos miembros de esta administración, cinco o seis piezas claves, pero nada más. Los de “abajo” que se defendieran como pudieran, pero, igual, no pasó nada.

Sin embargo, dicen que esta campaña contra la administración peñista, nada tiene que ver con la elección de 2023 en el Estado de México, que la investigación “ya era hora que saliera a la luz” porque el expresidente y sus empresas familiares son investigados por recibir más de 10 mil millones de pesos durante el sexenio que gobernó y fue el propio presidente Andrés Manuel López Obrador quien asegurara que la investigación de la Fiscalía General de la República (FGR) a Enrique Peña Nieto no tiene relación con el proceso electoral en el Estado de México y, como es costumbre, le echan la culpa a los medios de decir lo que es, pero bueno.

El expresidente es investigado, dicen, por encabezar una red que involucra a familiares directos, un conglomerado de empresas, transacciones millonarias y contratos gubernamentales de los cuales se habría beneficiado el mexiquense.

Y ahora, la persecución contra el líder nacional del PRI. Desde hace mucho, se dice que Alejandro Moreno fue “amenazado” para entregar el poder que ostentara en el país ese instituto político a Morena, a cambio de “impunidad”, pacto que, presuntamente, se rompió, pero dice el presidente que “eso no es cierto”, aunque “lo que se ve, no se juzga”; sin embargo, en las últimas semanas se ha recrudecido el ataque contra Moreno Cárdenas, al grado de ser detenido en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México por una supuesta “alerta migratoria”, misma que “fue un favor para Layda Sansores, gobernadora en turno de Campeche, que le hiciera el INM”.

Al parecer, Moreno Cárdenas “recapacitó” y cambió su discurso dando todo el apoyo a su partido, lo cual no gustó y ahora se vive con esta que, dicen, no es una embestida contra el priismo en México y que tampoco es para doblegar a las autoridades mexiquenses para soltar el Estado de México en manos de Morena.

Los priistas, pocos o muchos que queden, se dicen acorralados, sobre todo en el Estado de México, al grado que, se comenta, Alfredo del Mazo ya también ha sido “aleccionado” y este quiere dejar la candidatura priista a Alejandra del Moral -sabedor que no ganaría las elecciones-, pero “es el supuesto compromiso o nuevo pacto” para que no tenga que rendir cuentas ante las autoridades el gobernador mexiquense.

Insisto, nada es fortuito y no hay casualidades. Primero Alejandro Moreno, luego Enrique Peña y estos hechos ya causaron estragos, pues ya se habla del rompimiento entre el Gobierno del estado o, mejor dicho, entre el gobernador Alfredo del Mazo y el expresidente Enrique Peña Nieto, hecho que se “consolidó” -por llamarlo de alguna manera- con el despido, que no renuncia, de Ernesto Nemer Álvarez como secretario general de Gobierno del Estado de México, sustituido por un elemento que también formó parte de la administración peñista, como lo es Luis Felipe Puente Espinosa.

A partir de ahí, se han llevado a cabo reuniones en España, con el expresidente Peña Nieto, reuniones a las que acudieron algunos exgobernadores y políticos mexiquenses supuestamente fueron invitados por el propio Peña Nieto y con el único propósito de frenar el avance de Morena y garantizar el triunfo “del PRI” en la entidad mexiquense. Los primeros invitados, César Camacho Quiroz, Alfonso Navarrete Prida y, dicho sea de paso, nos seguimos preguntando, si de verdad quieren evitar una “masacre morenista” en el Estado de México, ¿por qué no pensar en César Camacho Quiroz como líder del PRI en el Estado de México?, bueno, poco cargo para tremendo político, pero, el “amor a la patria, es el amor a la patria”.

Lo cierto es que, aún en su “autoexilio” se le ve muy movido al expresidente Peña Nieto y, dicen, este instruye a sus todavía aliados del cómo proteger al Estado de México, armando una “estrategia político-electoral de unidad” entre los grupos priistas del estado sin descartar, por cierto, la alianza “Va por el Estado de México”, conformada por PRI-PAN-PRD, misma que les dio un respiro a los mexiquenses en las elecciones de 2021.

Pero, aunque se presuma que estos encuentros “casuales” es para evitar el control total sobre el Estado de México del Gobierno Federal, Morena o quien resulte beneficiado con esa estrategia, y se pretenda “proteger” al gobernador Alfredo del Mazo, para evitar que entregue el estado a Morena (Hidalgo-Oaxaca),  dicen ese es precisamente el “conflicto” entre Peña Nieto y  Alfredo del Mazo, su necedad por entregar al Estado de México, yendo el PRI solo a la contienda y con Alejandra del Moral como abanderada tricolor, garantizando con ello el triunfo de Morena.

Ante la “segunda parte” de la embestida contra los priistas, o sea, primero Alejandro Moreno y luego la administración peñista y proteger “un pacto” en lo oscurito presuntamente signado (de palabra) por Alfredo del Mazo Maza, es que se dice, hay “un traidor en casa” y es precisamente ese, quien azuza la embestida mediática contra el expresidente, dando paso a que, el presidente López Obrador asegure que, por su parte, “no hay persecución”.

Por lo pronto, los priistas ocupan su tiempo para “lamer sus heridas”, tiempo valioso que deberían ocupar para analizar la conformación de la alianza “Va por el Estado de México” y proteger a la entidad mexiquense, por encima de quien sea pues, estarán de acuerdo en que, “entregar al Estado de México” como un “intercambio de impunidad”, tendría que ser considerado como una “traición a la patria”, ¿o no?…

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