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En Ecuador, protestas aumentan agresividad

Los vehículos con indígenas perseguían y bloqueaban autobuses del transporte público en Ecuador para pincharles las llantas y obligar a los pasajeros a caminar, en un escenario de protestas que vive el país, donde el ministro de Defensa, Luis Lara, advirtió que la democracia está en riesgo.

Los principales focos de protesta se concentraban en los extremos norte y sur de la capital, mientras un grupo menor se encontraba en el centro de Quito, en el interior de la estatal Universidad Central, aunque en muchas calles y avenidas había pequeños grupos quemando llantas y obstaculizando las calles con montículos de tierra.

El Palacio de Carondelet, la sede del gobierno nacional, amaneció fuertemente resguardado por cientos de policías y militares, vallas y alambres de púas.

En una cadena de radio y televisión, el ministro de Defensa afirmó que las fuerzas armadas contemplan con enorme preocupación “la manipulación de la protestas sociales y el crecimiento de la violencia por parte de quienes han rechazado el diálogo… para intentar imponer al Estado sus peticiones”.

Añadió que “estas acciones van más allá de la protesta ciudadana, se trata de un intento deliberado de utilizar la violencia armada para atentar contra la democracia, amenazar a las instituciones. Las fuerzas armadas no permitirán que se intente romper el orden constitucional”.

“Convocamos a los ecuatorianos a la unidad nacional, a una defensa activa por la paz ya la defensa de la democracia”, agregó, al señalar que detrás de la violencia de las protestas “está la mano del narcotráfico y la delincuencia organizada”.

Desde el lunes de la semana pasada la Confederación de Nacionalidades Indígenas, la mayor de su tipo, mantiene un paro nacional por tiempo indeterminado que ha afectado especialmente a seis provincias del centro norte ecuatoriano, en demanda de la reducción del precio de la gasolina, la fijación de precios de los productos agropecuarios y mayor presupuesto para la educación, entre otros reclamos.

Las manifestaciones han ocasionado el bloqueo intermitente de vías impidiendo el paso de vehículos particulares y de carga, lo que ha causado un desabastecimiento de alimentos y combustible en algunas ciudades, incluida la capital.

El presidente Guillermo Lasso, quien asumió el cargo hace 13 meses, ha culpado repetidamente a las bandas de narcotraficantes por el aumento de la violencia en el país andino, incluidos los disturbios en las cárceles que han dejado cientos de muertos.

Los residentes de la capital se despertaron con algunas carreteras cerradas y la suspensión del transporte público. Las principales carreteras hacia Quito han sido bloqueadas desde que comenzaron las protestas.

El aeropuerto de la ciudad dijo que algunos vuelos nacionales e internacionales estaban siendo afectados.

Los manifestantes indígenas intentaron reunirse más temprano el martes en las mediaciones de una universidad para nuevas protestas, pero fueron dispersados ​​por la fuerza pública.

“Este levantamiento es por la pobreza y la desigualdad”, dijo el martes el presidente de la CONAIE, Leonidas Iza. “Nadie está en contra de nadie, estamos en contra de la corrupción, de la injusticia que ha provocado un deterioro en la mayoría de la sociedad ecuatoriana”.

Los subsidios a los combustibles le cuestan al gobierno unos 2 mil 800 millones de dólares al año, según datos oficiales.

Ecuador ha dejado de producir más de 102 mil barriles de crudo, dijo el Ministerio de Energía en un comunicado. La estatal Petroecuador declaró el sábado fuerza mayor en sus operaciones.

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