EDOMEX

En Edoméx fallan a las mujeres

* Gobierno del Estado de México comienza a retirar apoyos sociales prometidos, evidenciando falta de recursos y abandono institucional……

El discurso fue claro durante campaña, ninguna mujer quedaría desprotegida, todas tendrían apoyo para salir adelante, mejorar sus condiciones de vida y romper ciclos de violencia y pobreza, pero la realidad, como suele ocurrir, ha terminado contradiciendo las promesas, el programa Mujeres con Bienestar que se vendió como un estandarte del gobierno mexiquense hoy empieza a hacer recortes silenciosos, dejando fuera a miles de mujeres sin explicación clara, sin seguimiento y sin alternativas.

En octubre de 2025 no todas recibirán su apoyo económico de 2 mil 500 pesos, porque la Secretaría del Bienestar del Estado de México ya dio de baja a cientos de beneficiarias, muchas de ellas sin haber sido notificadas con antelación, el argumento oficial es simple, cumplieron un año dentro del programa y deben ceder su lugar a otras mujeres, sin importar si aún siguen en condiciones de vulnerabilidad, sin importar si no tienen otra fuente de ingreso, sin importar si dependen de ese recurso para sobrevivir.

El penúltimo pago del año, programado entre el 1 y 12 de octubre, marcará el fin del apoyo para muchas mujeres, especialmente aquellas que ingresaron en septiembre del 2024, las que cumplieron su sexto pago en agosto o las que alcanzaron la edad de 60 a 62 años, según la autoridad, ellas deben ahora registrarse en otro programa llamado Pensión Mujeres Bienestar, como si el simple cambio de nombre solucionara la falta de continuidad y acompañamiento.

La verdadera razón de este retiro masivo de apoyos parece ser mucho más cruda, el gobierno no tiene recursos suficientes, la promesa de atender a todas se desmorona frente a una realidad fiscal limitada, y en lugar de reforzar los programas, ampliar su cobertura o rediseñar su funcionamiento, la solución fácil es quitarle el apoyo a unas para dárselo a otras, generando un ciclo perverso de sustitución donde ninguna mujer permanece protegida por más de un año.

Esta política fragmentada viola el espíritu de inclusión y justicia social que supuestamente impulsaba el programa, convierte el apoyo en una dádiva temporal, sujeta a condiciones arbitrarias y decisiones unilaterales, sin acompañamiento psicológico, sin proyectos productivos duraderos, sin políticas de empleo reales, la transferencia económica se vuelve un paliativo que el propio gobierno retira cuando más se necesita.

En lugar de generar certeza y estabilidad, Mujeres con Bienestar se ha convertido en un programa que alimenta la incertidumbre, que condiciona el acceso a una ayuda básica, que juega con las expectativas de miles de mujeres que creyeron en las promesas de campaña, promesas que hoy se incumplen sin transparencia y con el silencio cómplice de las autoridades.

El gobierno estatal insiste en que este sistema permite rotar apoyos entre más mujeres, pero lo cierto es que no hay un padrón público actualizado, no hay informes claros sobre cuántas mujeres entran o salen, no hay reglas de operación accesibles, y sobre todo, no hay diálogo con las beneficiarias, muchas se enteran de su baja al momento de revisar su cuenta bancaria y ver que ya no recibieron el depósito.

Este recorte no solo es una falla administrativa, es una traición política, una muestra de cómo los programas sociales pueden ser utilizados como moneda electoral durante las campañas y luego ser diluidos o recortados cuando las finanzas ya no alcanzan, lo que se prometió como un sistema de apoyo sólido, ahora parece más bien una herramienta de control temporal y rotativo, donde ninguna mujer puede estar segura de recibir el respaldo que se le ofreció.

En un estado donde los niveles de violencia de género, pobreza y precariedad siguen siendo alarmantes, cancelar estos apoyos sin una estrategia integral es condenar a miles de mujeres al abandono institucional, es repetir el ciclo de asistencialismo sin cambio estructural, es reducir el bienestar a un depósito condicionado y frágil.

Mientras tanto, los discursos oficiales seguirán hablando de equidad, de justicia, de empoderamiento femenino, aunque la realidad diga lo contrario, las mujeres no necesitan promesas rotas ni apoyo por sorteo, necesitan compromisos firmes, políticas estables y una red de protección real, no un programa que dura doce meses y después desaparece como si nada hubiera pasado.

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