* Ante la saturación de cementerios en zonas metropolitanas, la gobernadora del Estado de México, Delfina Gómez Álvarez, envió al Congreso local una iniciativa para crear panteones ecológicos, con el fin de reducir cremaciones y ataúdes tradicionales, promover entierros naturales y disminuir el impacto ambiental del modelo funerario vigente……
Por Mary González
Los cementerios públicos en las principales zonas metropolitanas del Estado de México operan con niveles de ocupación que en promedio rebasan el 70 por ciento, de acuerdo con la “Recopilación de Información de los Cementerios Públicos en las Zonas Metropolitanas del País 2021” elaborada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía, el documento más reciente disponible, confirma que entre 2019 y el primer trimestre de 2021 la presión sobre estos espacios se intensificó de manera significativa, en un periodo marcado por el impacto sanitario y social de la pandemia de covid-19.
La Zona Metropolitana del Valle de México fue la región que más inhumaciones registró en todo el país durante ese lapso, consolidándose como el principal foco de saturación funeraria, la Zona Metropoli tana de Santiago Tianguistenco reportó una ocupación de 88.5 por ciento, mientras que el Valle de México alcanzó 75.6 por ciento y el Valle de Toluca 47.4 por ciento, lo que arroja un promedio estatal de 70.5 por ciento en grandes concentraciones urbanas.
Capacidad instalada bajo presión
En términos de infraestructura, hasta diciembre de 2020 las zonas metropolitanas del país contabilizaban 6 millones 409 mil 932 fosas o tumbas, 350 mil 595 criptas, 211 mil 954 gavetas en criptas familiares, 1 millón 68 mil 640 gavetas adicionales, 130 mil 412 nichos y 2 mil 516 espacios de otro tipo, del total de fosas registradas, 80.8 por ciento estaban ocupadas y solo 18.8 por ciento permanecían disponibles, lo que evidencia un margen cada vez más estrecho para nuevas inhumaciones.
Respecto a los servicios de cremación, al cierre de 2020, se reportaron 30 panteones con crematorio en funcionamiento dentro de las zonas metropolitanas del país, con 38 hornos activos, en el Estado de México se contabilizaron 17 de estos espacios ubicados en la Zona Metropolitana del Valle de México, reflejando una concentración de infraestructura en la región con mayor densidad poblacional.
Las cifras de inhumaciones muestran el impacto directo de la emergencia sanitaria, al cierre de 2019 se registraron 154 mil 692 entierros en zonas metropolitanas, mientras que en 2020 la cifra ascendió a 198 mil 686, lo que representó un incremento de 28.4 por ciento, para el primer trimestre de 2021 se reportaron 61 mil 657 inhumaciones, en uno de los momentos más críticos de la pandemia, cuando el exceso de mortalidad fue evidente en diversas entidades.
Durante 2020, la Zona Metropolita na del Valle de México contabilizó 50 mil 592 inhumaciones y 16 mil 401 en el primer trimestre de 2021, por su parte, el Valle de Toluca se ubicó en la quinta posición nacional con 5 mil 628 entierros en 2020 y 3 mil 247 en el arranque de 2021, la tendencia también se reflejó en las cremaciones, solo en el Valle de México se registraron 22 mil 065 durante 2020 y 7 mil 381 en el primer trimestre de 2021, mientras que el Valle de Toluca sumó 625 cremaciones en 2020 y no reportó este tipo de servicios al inicio de 2021.
Impacto ambiental de entierros y cremaciones
De acuerdo con la Gaceta de la Universidad Nacional Autónoma de México, cada cremación libera en promedio al menos 400 kilos de dióxido de carbono a la atmósfera debido al alto consumo de gas, además, la construcción de tumbas implica el uso de grandes cantidades de cemento y metales que generan impacto ambiental, la inhumación también puede contaminar suelos y aguas subterráneas con metales pesados y líquidos de embalsamamiento.
El barniz de poliuretano de los ataúdes, los productos químicos utilizados para embalsamar y otros compuestos se liberan al iniciar el proceso de descomposición, afectando la calidad del suelo y del agua, mientras que la cremación implica combustión constante y emisiones contaminantes, en un contexto donde la saturación de cementerios ya no es solo un problema de espacio físico, sino también de sostenibilidad ambiental y ordenamiento urbano.
Propuesta de panteones ecológicos
Ante este escenario, la gobernadora del Estado de México, Delfina Gómez Álvarez, presentó una iniciativa ante el Congreso local para reformar el Código para la Biodiver sidad y la Ley Orgánica Munici pal del Estado de México, con el propósito de crear la figura de panteones ecológicos como alternativa a los cementerios tradicionales.
La propuesta busca establecer inhumaciones ambientalmente responsables, reducir el uso de ataúdes convencionales y acotar las cremaciones, promoviendo entierros naturales en espacios que puedan convertirse en áreas verdes conservadas, bajo este modelo, los restos serían depositados sin materiales contaminantes y en condiciones que permitan su integración al ciclo natural del suelo.
La iniciativa parte del reconocimiento de que tanto la inhumación tradicional como la cremación generan impactos negativos, al contribuir a la emisión de gases de efecto invernadero, al uso intensivo de recursos naturales y a la contaminación de suelos y mantos acuíferos, la creación de panteones ecológicos se plantea como una respuesta estructural frente a la saturación de los valles metropolitanos y como una medida alineada con criterios de sostenibilidad.
El crecimiento demográfico y los efectos acumulados de la pandemia evidenciaron las limitaciones del modelo funerario vigente, en zonas donde la ocupación rebasa tres cuartas partes de la capacidad instalada, la discusión sobre alternativas ecológicas se inserta en un debate más amplio sobre planeación urbana, salud pública y medio ambiente, en un Estado de México donde el espacio disponible es cada vez más escaso y la presión sobre los servicios públicos continúa en aumento.



