* Familias mexiquenses sienten el golpe del retroceso histórico……
Por Karina Libien
El Estado de México enfrenta un golpe severo en su economía familiar, ante la caída de las remesas. Durante el primer semestre de 2025, la entidad recibió mil 823.3 millones de dólares, cifra que representa 447.3 millones menos que en el mismo periodo de 2024 y un retroceso del 19.7%, la disminución no es solo un número, es un reflejo de la vulnerabilidad de miles de familias que dependen directamente de los recursos enviados desde Estados Unidos para cubrir alimentación, educación, vivienda y necesidades básicas.
La persecución migratoria en el país vecino y las amenazas constantes de aranceles sobre los envíos provocan incertidumbre entre los migrantes, mientras que en el Estado de México no existen políticas claras para proteger ni diversificar estas entradas de dinero, la dependencia se vuelve una condena silenciosa que golpea a quienes menos opciones tienen y evidencia la incapacidad de las autoridades locales para anticipar o mitigar el impacto de factores externos sobre la economía familiar.
De acuerdo con datos del Banco de México, solo algunos estados como Baja California, Campeche, Chiapas, Guerrero, Morelos, Oaxaca, Puebla, Veracruz y Zacatecas lograron incrementar sus remesas durante el primer semestre, mientras que el resto de las entidades, incluida la mexiquense, sufrieron contracciones, durante 2024.
El Estado de México había recibido un total de 4 mil 601.5 millones de dólares, lo que sitúa a la baja de este año como un presagio de que las familias podrían no alcanzar ni la mitad de lo que esperaban, los municipios más afectados históricamente son Ecatepec, Nezahualcóyotl, Toluca, Naucalpan y Tejupilco, lugares donde la economía informal y los hogares dependientes de remesas enfrentan un panorama sombrío.
Mientras tanto, la falta de actualización de cifras locales por parte del Banco de México, solo profundiza la incertidumbre y limita la capacidad de las autoridades para tomar decisiones estratégicas.
Guanajuato encabeza la recepción de remesas con 2 mil 602.7 millones de dólares, seguido por Michoacán con 2 mil 595.2, Jalisco con 2 mil 507.6, Chiapas con 2 mil 37.6 y el Estado de México con mil 823.3, estas cinco entidades concentraron el 39.13% del total nacional estimado en 29 mil 558.7 millones de dólares, cifra que también refleja un retroceso generalizado de 5.64% respecto de 2024, mientras otros estados logran avances marginales, el panorama en la entidad mexiquense revela cómo la dependencia de un flujo externo se traduce en vulnerabilidad extrema, los hogares afectados no tienen margen de maniobra, y la falta de políticas estatales de protección económica evidencia la improvisación de las autoridades ante crisis previsibles.
El retroceso no se detiene en el primer semestre, julio de 2025 también reportó caída, México registró ingresos por remesas de 5 mil 330 millones de dólares, derivados de 12.8 millones de transacciones con un promedio de 416 dólares por envío, lo que significó una caída anual de 4.7%, resultado de una disminución de 8% en el número de envíos y un aumento de apenas 3.6% en el monto promedio, la tendencia confirma que el Estado de México enfrenta un escenario crítico, la caída de remesas impacta directamente en la capacidad de consumo, provoca recortes en gastos esenciales y deja a miles de familias en la incertidumbre, mientras tanto, las autoridades locales permanecen en silencio, sin estrategias de apoyo ni programas que fortalezcan la economía interna, la dependencia del flujo externo se convierte en un riesgo estructural que podría profundizar la desigualdad y la pobreza en la entidad.
En resumen, la caída de remesas en el Estado de México no es un fenómeno aislado, es la evidencia de la fragilidad económica de las familias, la falta de previsión y la ausencia de políticas públicas que mitiguen la dependencia de ingresos externos, mientras los migrantes enfrentan persecución y amenazas en Estados Unidos, los hogares mexiquenses sienten el golpe, y las autoridades parecen mirar hacia otro lado, la combinación de factores internos y externos dibuja un escenario preocupante, donde el dinero que llega del extranjero es la única tabla de salvación para miles de familias que, de no recibir apoyo, enfrentarán un 2025 marcado por la incertidumbre, la precariedad y el deterioro de su calidad de vida.



