Por Efraín Morales Moreno
La tranquilidad del fraccionamiento Industrial La Loma en Tlalnepantla se rompió la tarde de este jueves cuando una fuga de amoniaco en la planta procesadora de alimentos Yana encendió las alarmas y obligó a la evacuación de alrededor de cien trabajadores, el gas altamente tóxico escapó de las instalaciones ubicadas en Cerrada Galeana esquina con Gustavo Baz y de inmediato comenzó a afectar a los empleados que se encontraban en sus turnos de producción, el olor penetrante del químico y la irritación en ojos y garganta fueron los primeros síntomas que encendieron la alerta entre los propios trabajadores, la empresa activó protocolos internos y notificó a las autoridades municipales para contener la emergencia.
Movilización inmediata de cuerpos de auxilio
Elementos de Protección Civil y Bomberos de Tlalnepantla llegaron al lugar con equipo especializado para controlar la fuga y asegurar que el gas no se propagara hacia las colonias cercanas, en apoyo participaron la Guardia Nacional y la Cruz Roja Mexicana delegación Tlalnepantla, quienes instalaron un perímetro de seguridad y comenzaron la atención médica de los empleados intoxicados, paramédicos realizaron valoraciones dentro de la zona de evacuación y determinaron que 27 personas habían resultado afectadas, de ellas catorce presentaban complicaciones mayores y fueron trasladadas a hospitales de la región, mientras que trece recibieron atención en el sitio.
Los primeros reportes médicos señalaron que la intoxicación por amoniaco provoca irritación grave en vías respiratorias, ojos y piel, además de riesgo de colapso pulmonar en caso de exposición prolongada, lo que elevó la preocupación entre familiares que acudieron de inmediato a buscar información sobre el estado de salud de sus parientes, el hospital general de Tlalnepantla recibió a la mayoría de los afectados y activó su plan de contingencia para emergencias químicas.
Sin embargo, lo que parecía una contingencia controlada evidenció fallas estructurales de la empresa y de la supervisión de las autoridades, vecinos de la zona relataron que no es la primera vez que ocurre una fuga de sustancias tóxicas en la planta Yana, pues ya habían denunciado olores penetrantes en años anteriores sin que las dependencias ambientales o de protección civil ejercieran sanciones o clausuras, lo que demuestra un patrón de negligencia donde la vida de los trabajadores y habitantes queda en segundo plano frente a los intereses de la industria.
Testimonios y negligencia empresarial
Los empleados relataron que los sistemas de ventilación no fueron suficientes para dispersar el químico y que las mascarillas de protección no se encontraban disponibles de inmediato, lo que provocó que varios compañeros colapsaran por la inhalación del gas, algunos señalaron que en la planta existen antecedentes de fallas en los sistemas de refrigeración, mismos que utilizan amoniaco como sustancia clave en el proceso de conservación de alimentos, la preocupación creció cuando los trabajadores notaron que la fuga no fue controlada en los primeros minutos lo que expuso a más personas de lo previsto.
El sindicato de la planta se limitó a emitir un comunicado ambiguo en el que aseguró que se investigarán las causas de la fuga, sin embargo los propios empleados denunciaron que en los últimos años la empresa ha recortado presupuestos de mantenimiento y reducido personal en las áreas de seguridad industrial, lo que incrementa el riesgo de accidentes graves como el ocurrido, los trabajadores coincidieron en que se privilegia la producción y las utilidades sobre las condiciones de seguridad.
Vecinos del fraccionamiento Industrial La Loma criticaron la ausencia de una alerta inmediata a la comunidad, señalaron que aunque se desplegó un perímetro de seguridad, las familias no recibieron información clara sobre el nivel de riesgo que corrían al estar cerca de la planta, hubo personas que se enteraron de la fuga cuando comenzaron a sentir ardor en los ojos y mareos, lo que refleja un protocolo deficiente de comunicación y protección hacia la población civil.
La fuga de amoniaco en Tlalnepantla dejó en claro que la negligencia empresarial y la falta de supervisión oficial son una combinación peligrosa, los 27 trabajadores intoxicados son la consecuencia directa de una industria que ahorra en seguridad y de un Estado que mira hacia otro lado, mientras la empresa busca retomar su operación lo antes posible, las familias afectadas y los vecinos de la zona exigen una investigación a fondo, sanciones ejemplares y la garantía de que tragedias como esta no se repitan, de lo contrario la próxima fuga podría tener consecuencias fatales.



