Estudiantes de la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx) manifestaron su indignación y rechazo ante lo que consideran una abierta criminalización del movimiento estudiantil por parte del director de esa facultad, Hugo Mendieta Zerón.
Durante una mesa de diálogo celebrada el pasado viernes entre autoridades universitarias y representantes de la Asamblea de Medicina, los estudiantes leyeron públicamente un documento que el propio Mendieta Zerón envió, el 8 de julio de 2025, a la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo y, en dicha misiva, el director solicitó la intervención del gobierno federal para liberar a la universidad de lo que calificó como “un grupo minoritario de encapuchados” que, a su juicio, mantiene secuestradas las instalaciones universitarias.
En el oficio, Mendieta argumentó que desde el 10 de mayo, la UAEMéx ha sido tomada por intereses ajenos al ámbito académico, afectando gravemente la operación normal de la institución, señalando que el colectivo Enjambre Estudiantil Unificado, al que describió como un grupo de choque, ha ejercido control sobre distintas asambleas estudiantiles bajo coacción psicológica, incluso portando armas blancas y promoviendo actos de intimidación.
El documento también menciona bloqueos en la vía pública, afectaciones a servicios hospitalarios en la zona de Paseo Tollocan y actos que el director calificó como “irracionales”, como el supuesto colgamiento de un estudiante en un puente vehicular.
Ante estos señalamientos, Mendieta solicitó el envío de un observador federal a la mesa de diálogo del 15 de julio, argumentando que el historial de confrontación de los encapuchados representaba un riesgo para la seguridad de los participantes.
En respuesta, estudiantes de la Asamblea de Medicina consideraron sumamente grave que el director haya recurrido a una denuncia directa ante la Presidencia de la República, sin antes agotar el diálogo interno, asegurando que ésa, “fue una falta de respeto que socava cualquier intento de conciliación y fomenta un ambiente hostil hacia quienes ejercen su legítimo derecho a la protesta”, expresaron.
Los estudiantes lamentaron que se generalice al movimiento estudiantil como violento, cuando las demandas -aseguran- son legítimas y buscan una universidad más justa, transparente y democrática y exigieron respeto a sus derechos y garantías, así como la renuncia del director, por considerar que su postura es contraria a los principios de una institución pública de educación superior.



