JUSTICIA

FBI ofrece recompensa por “La Firma”, operador del CJNG

El Buró Federal de Investigaciones de Estados Unidos (FBI, por sus siglas en inglés) anunció una recompensa de hasta 245 mil dólares por Carlos Andrés Rivera Varela, La Firma, operador de alto rango del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).

El hombre está acusado formalmente por la fiscalía estadunidense de estar involucrado en el esquema de fraudes a través de tiempos compartidos, que opera la red criminal en estados como Jalisco.

Mediante un documento publicado este jueves, el FBI detalló que el hombre, originario de Cali, Colombia, quien tiene además la nacionalidad mexicana, es un actor clave de la organización transnacional CJNG, la cual está designada como terrorista por el gobierno estadunidense.

De acuerdo con la acusación, Rivera Varela participó en la dirección de un esquema de fraude internacional dirigido a empresarios estadunidenses de tiempo compartido en México, específicamente en Puerto Vallarta, Jalisco.

Este tipo de operaciones permitió blanquear cientos de millones de dólares en ganancias ilícitas y el dinero se utilizó para financiar armas y drogas del CJNG.

La Firma también está señalado como presunto líder de sicarios de élite, responsables de asesinatos de alto perfil, violencia extrema y acceso a armamento militar.

Luego de haber sido acusado por lavado de dinero y de brindar financiero o tecnológico al CJNG, el 28 de octubre un tribunal federal de Nueva York emitió una orden de arresto contra Rivera Varela.

El esquema de fraudes del CJNG comenzó en 2011, cuando la red criminal se dio cuenta de que pequeños grupos criminales estaban explotando este método para engañar personas bajo promesas falsas de compra de tiempos compartidos.

El primer paso era engañar a dueños al ofrecer comprar sus tiempos compartidos a cambio de una cuota por adelantado por transacción.

Una vez pagada la cuota, la persona que operaba para el cártel, desaparecía. Después otras personas del CJNG que se hacían pasar por abogados ofrecían asesoría legal para que obtuvieran su dinero de vuelta tras el pago de otra cuota.

El resultado era el mismo, los supuestos abogados desaparecían. En ocasiones había un tercer paso con el cual, miembros del cártel, se hacían pasar por agentes del gobierno mexicano o de Estados Unidos, quienes ofrecían ayuda a las víctimas.

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