Un arco floral hecho con madera reciclada y casi dos mil azucenas y alcatraces adorna la entrada de la XXX Feria Nacional de la Cultura Rural en la Universidad Autónoma Chapingo, donde artesanos otomíes de Temoaya muestran la fuerza de sus raíces.
Francisco Javier Becerril Miguel y Sofía González de Jesús originarios de la comunidad de La Cañada han llevado hasta esta feria una expresión artística basada en respeto a la naturaleza y trabajo comunitario transformando madera muerta en flores que decoran un arco monumental.
El arco mide más de doce metros de ancho por casi siete de alto y recrea los tradicionales bordados tenangos con figuras de colibríes y venados animales sagrados en la cosmovisión otomí y tepehua.
Cada flor fue pintada con tintes vegetales fijados al vapor para resistir la lluvia sin químicos ni plásticos lo que permite que puedan regresar a la tierra como composta.
La familia de artesanos comparte el trabajo con hijos y nietos durante jornadas de hasta quince días seguidos donde además de crear ofrecen alimento a quienes colaboran como parte de una tradición de reciprocidad y comunidad.
Gracias al acompañamiento de la SEMARNAT y FONART han logrado mantener una producción responsable usando madera caída y desarrollando programas de capacitación para preservar el oficio.
Este homenaje floral también honra a los pueblos totonaco xi’úi y tepehua así como a los estados de Veracruz San Luis Potosí e Hidalgo reunidos en esta feria donde convergen cultura gastronomía danza y artesanía de todo México.
Desde su taller en el Estado de México los Becerril mantienen viva una tradición que enseña a vivir en armonía con la tierra y el arte que brota de ella.



