JUSTICIA

Fosa en Otzacatipan destapa crisis de desapariciones en Edomex

* Hallazgo en el norte de Toluca revela otra posible víctima de desaparición mientras autoridades reaccionan solo después de la confesión de un detenido……

Por Mary González

La localización de restos humanos en la delegación de San Mateo Otzacatipan, al norte de Toluca, vuelve a colocar al Estado de México en el centro de una crisis que no es nueva pero que sigue acumulando víctimas, esta vez el hallazgo derivó de una investigación encabezada por la Fiscalía General de Justicia del Estado de México, luego de que un hombre detenido por su presunta relación con la desaparición de una mujer revelara la ubicación donde habrían sido inhumados los restos.

El dato es contundente y al mismo tiempo alarmante, no fue un operativo de inteligencia sofisticado ni un trabajo preventivo eficaz lo que llevó al punto de inhumación clandestina, fue la declaración de un sospechoso la que permitió ubicar el terreno de cultivo en la intersección de División del Norte y Sor Juana Inés de la Cruz, en una zona que por años ha crecido sin planeación ni vigilancia suficiente, la pregunta inevitable es cuántos sitios más existen que no han sido descubiertos porque nadie ha confesado.

Confesiones que suplen investigación

De acuerdo con la versión oficial, tras la declaración ante el Ministerio Público, elementos de seguridad y personal ministerial se trasladaron al sitio señalado, acordonaron el perímetro y permitieron el ingreso de peritos especializados que localizaron extremidades que podrían corresponder a la víctima reportada como desaparecida, el protocolo se activó después de la pista proporcionada por el detenido, no antes, no por labores de rastreo previas, no por tecnología aplicada de manera sistemática.

Este patrón se repite en múltiples casos, la reacción llega cuando el daño ya está consumado, cuando la desaparición se transforma en hallazgo forense, cuando la esperanza de una familia se reduce a pruebas genéticas y dictámenes periciales, mientras tanto el discurso institucional insiste en que las investigaciones continúan y que no se pueden ofrecer detalles para no entorpecer el proceso legal, una fórmula que protege la carpeta pero no responde al reclamo social.

Terrenos de cultivo convertidos en fosas

El hecho de que el hallazgo se haya dado en un terreno agrícola no es un detalle menor, evidencia cómo espacios abiertos, con escasa vigilancia y mínima presencia institucional, se convierten en escenarios ideales para la inhumación clandestina, la expansión urbana desordenada y la falta de monitoreo permanente han generado vacíos donde la violencia se oculta bajo la tierra, sin cámaras, sin patrullajes constantes, sin controles reales.

Peritos realizaron el levantamiento de los restos y la recolección de indicios, el área fue resguardada mientras se desarrollaban las diligencias correspondientes, sin embargo la identidad de la persona no ha sido confirmada oficialmente, será a través de estudios forenses y pruebas genéticas como se determine si corresponden a la mujer desaparecida, un proceso que puede tardar semanas o meses, tiempo en el que la incertidumbre se convierte en una carga insoportable para los familiares.

Silencio oficial y desgaste social

La Fiscalía mexiquense ha informado que las investigaciones continúan y que se definirá la situación jurídica del detenido conforme avance la integración de la carpeta, no se han ofrecido mayores detalles, el argumento es no comprometer el proceso, pero el silencio sistemático también erosiona la confianza pública, cada caso que se mantiene bajo reserva alimenta la percepción de que la transparencia es secundaria frente al control del discurso.

En una entidad que históricamente ha encabezado cifras de desaparición y violencia de género, cada hallazgo de restos humanos no es un hecho aislado sino parte de un contexto estructural, la reiteración de escenas similares demuestra que las políticas de prevención no están dando resultados proporcionales a la gravedad del problema, la detención de un presunto responsable es relevante, pero no sustituye la necesidad de estrategias integrales que impidan que más mujeres desaparezcan.

El caso de Otzacatipan se mantiene bajo investigación, así lo señalan las autoridades, pero mientras las diligencias avanzan en el terreno jurídico, la realidad social sigue marcada por el miedo y la desconfianza, la localización de restos humanos debería ser la excepción, no una noticia recurrente, sin embargo en el Estado de México se ha convertido en un episodio más de una narrativa dolorosa que combina desaparición, clandestinidad y respuestas tardías.

La exigencia ciudadana no es solo que se esclarezca este caso, sino que se rompa el ciclo que permite que las desapariciones deriven en fosas ocultas en terrenos comunes, porque cada hallazgo confirma lo que las cifras ya advertían, que la crisis no está contenida y que la reacción institucional sigue llegando después, siempre después, cuando la vida ya no puede ser recuperada.

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