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Frenan cambio de nombre en Tultitlán

Habitantes de la colonia Bello Horizonte en Tultitlán lograron frenar la imposición del nombre “Rosario Ibarra de Piedra” tras obtener un amparo que confirma irregularidades en el procedimiento impulsado por autoridades municipales, una decisión que fortalece la defensa de la identidad comunitaria frente a actos unilaterales.

El conflicto se originó desde noviembre de 2025, cuando se planteó en una reunión cuestionada el cambio de nombre de la colonia, sin embargo, los vecinos aseguran que nunca existió un consenso real, ni una consulta formal a los más de cuatro mil habitantes, lo que detonó inconformidad y posteriormente un recurso legal interpuesto en diciembre, mismo que recientemente fue resuelto a su favor.

De acuerdo con la representación legal de los colonos, el intento de modificar el nombre se dio sin respetar mecanismos básicos de participación ciudadana, lo que evidenció una práctica recurrente en algunos gobiernos municipales, decisiones tomadas desde el escritorio que buscan imponerse sin considerar la voluntad de quienes habitan las comunidades.

El cabildo abierto en el que se pretendía formalizar el cambio ni siquiera se concretó, debido al rechazo inmediato de los vecinos, pese a ello, las autoridades insistieron en avanzar con la propuesta, lo que terminó por escalar el conflicto y consolidar la organización vecinal.

Más allá del nombre, la molestia de los habitantes está vinculada con problemas más profundos, principalmente la inseguridad, vecinos denuncian la existencia de decenas de carpetas de investigación sin seguimiento, lo que ha incrementado la percepción de abandono por parte de las autoridades.

En este contexto, la exigencia no solo se centra en frenar decisiones arbitrarias, sino en demandar atención a las condiciones reales que enfrenta la colonia, donde los problemas de seguridad han sido relegados frente a iniciativas que consideran ajenas a sus necesidades.

Tras obtener el amparo, los habitantes analizan nuevas acciones para visibilizar su inconformidad, entre ellas posibles bloqueos en puntos estratégicos como la caseta de Tepotzotlán o movilizaciones hacia Toluca, decisiones que serán definidas en asambleas internas en los próximos días.

El triunfo legal representa un precedente importante, pero también un punto de partida para una exigencia más amplia, ser escuchados y tomados en cuenta en las decisiones que afectan directamente su entorno.

El caso de Bello Horizonte refleja una tendencia creciente, comunidades que se organizan para frenar actos de imposición y exigir respeto a su identidad, pero también evidencia la distancia entre autoridades y ciudadanía, una brecha que, de no atenderse, seguirá generando conflictos y movilizaciones.

La resolución judicial no solo detiene un cambio de nombre, también envía un mensaje claro, las decisiones públicas no pueden construirse sin la participación de quienes serán directamente afectados, menos aún en contextos donde otras problemáticas urgentes siguen sin respuesta.

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