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Granizada y lluvias colapsan Ecatepec

Por Mary González

Las intensas lluvias acompañadas de granizo que se registraron la tarde de este martes provocaron severas afectaciones en Ecatepec, dejando calles inundadas, caos vial, daños materiales y momentos de riesgo para habitantes de distintas colonias, en una jornada que volvió a exhibir la vulnerabilidad del municipio ante fenómenos meteorológicos.

En colonias como Nuevo Laredo, vecinos reportaron anegaciones de consideración, con niveles de agua que ingresaron a viviendas y complicaron el tránsito peatonal, la situación obligó a solicitar apoyo urgente a autoridades municipales y estatales, sin que la respuesta fuera inmediata en varios puntos, lo que incrementó la molestia entre la población afectada.

Uno de los incidentes más alarmantes se registró en Tulpetlac, donde un motociclista que viajaba acompañado de una mujer y un menor fue arrastrado por la corriente sobre avenida Acueducto, cerca de la autopista México-Pachuca, testigos señalaron que la fuerza del agua los hizo perder el control, generando momentos de angustia hasta que lograron ponerse a salvo con apoyo de personas en la zona.

La Vía Morelos, a la altura de Cerro Gordo, se convirtió en otro de los focos críticos, los niveles de agua superaron los 30 centímetros, especialmente en las inmediaciones de la estación del Mexibús Clínica 93, lo que provocó tránsito lento, filas de vehículos y complicaciones para el transporte público, afectando a miles de usuarios que intentaban regresar a sus hogares.

A la par, otras vialidades estratégicas como la avenida Carlos Hank González, a la altura de Las Américas, también presentaron encharcamientos severos, reduciendo carriles y generando cuellos de botella, automovilistas quedaron varados durante varios minutos, mientras el nivel del agua continuaba en aumento por la intensidad de la lluvia y la acumulación de granizo en coladeras y drenajes.

El impacto del granizo no solo se limitó a las vialidades, en la colonia Nuevo Laredo se reportó el colapso del techo de una bodega, presuntamente por el peso acumulado del hielo, lo que dejó daños materiales importantes y evidenció los riesgos estructurales que este tipo de fenómenos puede generar en construcciones que no están preparadas para soportar cargas extraordinarias.

El sistema de transporte Mexibús mantuvo operaciones, sin embargo, se registraron retrasos considerables en rutas de alta demanda como UMB-Central de Abasto y La Raza-Industrias, usuarios reportaron tiempos de espera más largos y saturación en estaciones, lo que complicó aún más la movilidad en una zona que de por sí enfrenta problemas cotidianos de transporte.

Las lluvias también pusieron en evidencia las deficiencias en la infraestructura hidráulica del municipio, coladeras saturadas, drenajes insuficientes y acumulación de basura contribuyeron a que el agua no fluyera adecuadamente, agravando las inundaciones en diversas colonias, una problemática recurrente que cada temporada de lluvias se repite sin soluciones de fondo.

Vecinos señalaron que, aunque las lluvias fueron intensas, no se trató de un fenómeno atípico, por lo que cuestionaron la falta de acciones preventivas, limpieza de drenajes y mantenimiento de infraestructura, factores que podrían reducir significativamente las afectaciones si se atendieran de manera oportuna.

Elementos de protección civil y servicios de emergencia realizaron recorridos en las zonas más afectadas para evaluar daños y apoyar a la población, sin embargo, en varios puntos la ayuda tardó en llegar, lo que obligó a los propios vecinos a organizarse para retirar agua, destapar coladeras y auxiliar a personas en riesgo.

Hasta el momento no se han reportado pérdidas humanas, pero los daños materiales y las afectaciones a la movilidad dejan un saldo significativo, además de la incertidumbre ante la posibilidad de que las lluvias continúen en los próximos días.

Lo ocurrido en Ecatepec no es un hecho aislado, es parte de un patrón que se repite cada año, donde la combinación de lluvias intensas y falta de infraestructura adecuada deriva en inundaciones, caos vial y riesgos para la población, una realidad que exige no solo atención inmediata, sino soluciones estructurales que permitan enfrentar de mejor manera la temporada de precipitaciones.

Mientras tanto, los habitantes siguen enfrentando las consecuencias, entre calles anegadas, traslados complicados y viviendas afectadas, en un escenario donde cada lluvia fuerte se convierte en una amenaza constante para la seguridad y la vida cotidiana en uno de los municipios más poblados del país.

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