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IEEM analiza masculinidades y su impacto en la vida pública

A través del curso Masculinidad y cambio social: retos para los modelos políticos contemporáneos, el Instituto Electoral del Estado de México (IEEM) generó un espacio de diálogo y análisis para reflexionar sobre cómo los cambios sociales y culturales contemporáneos están redefiniendo las masculinidades y planteando nuevos retos para los modelos políticos actuales.

Antonio Cíntora, consultor especialista en género y derechos humanos, explicó que las masculinidades no son algo “natural”, sino que se aprenden y cambian con el tiempo dependiendo de la cultura y la historia. Señaló que las personas, sin importar su profesión, viven y aprenden roles de género a lo largo de su vida, y que estos han colocado tradicionalmente a lo masculino en una posición de ventaja frente a lo femenino, generando desigualdades. Además, recordó que, aunque la igualdad está reconocida en la Constitución desde hace más de cien años, aún no se vive plenamente.

En la charla, el ponente destacó que las transformaciones sociales y culturales actuales están replanteando la manera en que se entienden las masculinidades y su efecto directo en los modelos políticos actuales. Señaló que la política no solo se construye con experiencia y conocimientos técnicos, sino también a partir de las vivencias, valores e ideas que cada persona ha aprendido en torno al género.

Asimismo, puntualizó que los sistemas democráticos modernos heredaron estructuras históricas donde se privilegiaba una forma de pensar y de ejercer poder, lo que excluyó a diversos grupos, como mujeres y personas de la comunidad LGTTTIQ+. Por ello, comprender y transformar las ideas y prácticas relacionadas con la masculinidad es clave para avanzar hacia modelos políticos más inclusivos, capaces de reconocer la diversidad y reducir desigualdades.

Finalmente, habló sobre las tres formas de violencia relacionadas con las masculinidades: la simbólica, que se expresa en palabras y actitudes que mantienen estereotipos; la estructural, que se reproduce en instituciones como la familia, la escuela o el estado; y la directa, que incluye agresiones físicas y verbales. Subrayó que estas se conectan entre sí y refuerzan modelos masculinos basados en la dominación, por lo que es fundamental reconocerlas para construir una sociedad más igualitaria.

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