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IMSS-Bienestar; desastre anunciado

Por Karina Rocha

¡Ya parecemos disco rayado!, pero no por gusto, sino por necesidad. La crisis del sector salud en México ha llegado a niveles alarmantes y, mientras tanto, las autoridades siguen ciegas, sordas y mudas y, cuando por fin dicen algo, lo hacen con una torpeza indignante, mientras el problema de salud en el país no es solo la escasez de medicamentos -aunque eso ya sería suficiente-, sino la ruina generalizada de todo el sistema hospitalario.

Hoy, los hospitales públicos no solo están colapsados, también son un riesgo para quienes entran en ellos pues, si no se inundan, se derrumban, explotan, y cuando no pasa nada de eso, se limitan a maltratar pacientes y familiares como si fueran estorbos y todo eso ocurre bajo la bandera del IMSS-Bienestar, una estrategia más de propaganda que de mejora real; un nombre bonito para un modelo que ha fracasado desde su concepción.

El Estado de México, el más poblado y políticamente estratégico del país, no es la excepción pues, recientemente, se anunciaron con bombo y platillo más de dos millones de medicamentos para 44 clínicas, como parte del programa Rutas de la Salud, hecho que fue presumido, incluso, en la Mañanera, mostrando camiones y cifras rimbombantes, pero, la realidad en nada ha cambiado.

Es más, los hospitales están igual o peor que antes de tan flamante anuncio gubernamental, sin medicinas, sin espacio, sin personal.

Los pacientes de urgencias siguen tirados en el suelo, esperando ser vistos, y los familiares tienen que permanecer en la calle porque ya ni siquiera se les permite entrar.

El personal médico, harto y reducido, está siendo obligado a asumir funciones que no les corresponden; especialistas son degradados a médicos generales y quienes estaban en proceso de formación, son enviados al campo sin respaldo ni recursos, pero, lo más alarmante, es que eso sucede mientras los verdaderos especialistas están renunciando a sus cargos: ¿El resultado? Cancelaciones masivas de cirugías, quimioterapias, consultas y estudios básicos.

El trato inhumano se ha vuelto cotidiano, enfermeras groseras, personal indiferente, citas reagendadas sin sentido, pacientes mandados de vuelta a casa sin diagnóstico y, mientras tanto, el Gobierno -en sus tres niveles- presume logros que solo existen en sus discursos.

El IMSS-Bienestar, lejos de ser una solución, es un símbolo del fracaso; transforman hospitales para empeorar el servicio, precarizar al personal y poner en riesgo a los más pobres ya que, quien entra a uno de estos centros, no va a sanar, va a sobrevivir -si tiene suerte-.

Es urgente que se deje de mentir y se actúe con responsabilidad, pero hoy, ni el Gobierno ni la oposición parecen interesados en ver la tragedia que han creado.

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