Por Mireya Álvarez
El Servicio de Administración Tributaria (SAT) cerró 2025 con cifras históricas en la captación de recursos públicos. De acuerdo con el organismo, durante el año pasado se obtuvieron ingresos por 6 billones 45 mil 795 millones de pesos, lo que representa un crecimiento real de 4.8 por ciento frente a 2024. Este resultado implicó un aumento de 487 mil 446 millones de pesos y permitió rebasar en 1.6 por ciento la meta establecida en la Ley de Ingresos de la Federación.
El desempeño positivo también se reflejó en la recaudación tributaria, que alcanzó un máximo histórico al sumar 5 billones 351 mil 680 millones de pesos. En términos reales, esta cifra significó un avance de 4 por ciento respecto al año anterior, confirmando una tendencia sostenida al alza en los ingresos por impuestos a lo largo del ejercicio fiscal, tanto en valores nominales como reales.
El Impuesto sobre la Renta (ISR) se mantuvo como el principal sostén de las finanzas públicas federales. Durante 2025, este gravamen aportó 2 billones 889 mil 32 millones de pesos, monto superior en 204 mil 537 millones al registrado en el mismo periodo de 2024. En términos reales, el ISR creció 3.7 por ciento, consolidando su peso como la mayor fuente de ingresos tributarios del gobierno.
Por su parte, el Impuesto al Valor Agregado (IVA) también mostró un comportamiento favorable. Los recursos obtenidos por este concepto ascendieron a un billón 499 mil 451 millones de pesos, lo que implicó un incremento de 91 mil 469 millones respecto al año previo y un crecimiento real de 2.6 por ciento.
En cuanto al Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS), el SAT informó que al cierre de 2025 se recaudaron 671 mil 271 millones de pesos. Esta cantidad superó en 42 mil 907 millones lo obtenido en 2024, con un aumento real de 2.9 por ciento.
Con estos resultados, la autoridad fiscal destacó el fortalecimiento de la recaudación sin incrementos en tasas impositivas, así como el cumplimiento y superación de las metas previstas, lo que contribuye a una mayor estabilidad de las finanzas públicas y a un mayor margen de maniobra para el gasto y la inversión gubernamental.



