CULTURA

Lago de Texcoco, memoria viva del Valle de México

* Un tesoro natural que alimentó culturas y hoy se revive en una exposición histórica……

En la vasta historia del Valle de México, pocos elementos naturales concentran tanta carga simbólica y vital como el Lago de Texcoco.

Más que un cuerpo de agua, fue el eje que sostuvo a pueblos enteros, dio origen a complejas obras hidráulicas y permitió el florecimiento de culturas que aprendieron a convivir con su entorno.

Ese pasado lacustre, hoy casi borrado del paisaje, resurge en una exposición montada en la Casa del Constituyente en Texcoco, que invita a mirar con asombro y reflexión un ecosistema que se niega al olvido.

La muestra reconstruye la dimensión real de un lago que, hacia el año 1500, se extendía hasta zonas que hoy forman parte de la Ciudad de México, como Azcapotzalco, Tacuba, Iztapalapa y Coyoacán. A través de láminas informativas y explicaciones antropológicas, se revela un sistema lacustre vibrante, cuidadosamente aprovechado por comunidades ribereñas como Texcoco y Chimalhuacán, que encontraron en el agua su principal fuente de alimento y sustento.

El lago ofrecía una riqueza biológica extraordinaria. Cada año, miles de aves migratorias marcaban los ciclos de caza y alimentación. Patos de diversas especies llegaban en otoño y permanecían hasta el final del invierno, mientras aves como los chichicuilotes anunciaban cambios estacionales. La dieta se complementaba con recursos únicos como el ahuetle, la espirulina y pequeños gusanos comestibles, además de peces, anfibios y crustáceos de agua dulce que abundaban en sus aguas.

A esta diversidad se sumaba un recurso estratégico: la sal. Al tratarse de una zona salina, el lago permitía la extracción de este elemento esencial, clave para la conservación de alimentos y el intercambio comercial.

La exposición también narra el proceso que llevó a la reducción del lago. Tras la Conquista, la destrucción de los diques prehispánicos provocó inundaciones recurrentes y abrió paso a siglos de obras de drenaje que, lejos de armonizar con la naturaleza, terminaron por desecarla. Para mediados del siglo XX, el lago había quedado reducido a una mínima porción en Texcoco.

Hoy, esta muestra itinerante de la Universidad Autónoma Chapingo y del Museo Nacional de Agricultura no solo documenta una pérdida ambiental, sino que funciona como una advertencia. El Lago de Texcoco, silenciado por la ingeniería, recuerda que fue una fuente inagotable de vida, identidad y cultura para el Valle de México.

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