CULTURA

“Las Rastreadoras”, de Tania del Río, libro testimonial sobre desapariciones en México

En una sensible reunión reflexiva, que permitió visibilizar el dolor por la desaparición de un ser querido, se convirtió la presentación del libro Las Rastreadoras. Mujeres sabueso en el infierno de un país que siembra cuerpos, de Tania del Río, realizada el pasado jueves en la Sala Federico Campbell del Centro Cultural Tijuana (Cecut), institución de la Secretaría de Cultura federal.

Al hablar de este volumen documental, construido a partir de testimonios de familiares de víctimas de desaparición, la directora general de Cecut, la Dra. Vianka Robes Santana, luego de agradecer la presencia de colectivos de búsqueda, autoridades y servidores públicos cuyo trabajo se vincula con la educación, la cultura, los derechos humanos y las políticas públicas, dijo: “Gracias a todos y todas por hacer este ejercicio de reflexión y solidaridad, empatía y sensibilidad al acompañarnos esta tarde”.

Para Robles Santana, “el libro no es una ficción, aunque lo pareciera, habla de una verdad contundente, una verdad innegable que a todos debiera ocuparnos, estos testimonios nos permiten acercarnos a la comprensión de todo el dolor, el sacrificio, dificultades y peligros por los que atraviesan las familias cuando se enfrentan a un caso de desaparición forzada”.

Las rastreadoras, aseguró la titular de Cecut, “es un libro que hace visible la lucha de mujeres y hombres que le han puesto cara a la impunidad, a la complicidad de autoridades, a la indolencia de instituciones, a la ineficacia forense y a la manipulación mediática, es un texto que muestra los rostros de una ausencia indefinida”.

Sobre los testimonios de madres, hijas, abuelas y hermanas, la Dra. Robles concluyó: “Dan cuenta de una sociedad fracturada profundamente, en la que cada día nos faltan tantos y nos siguen faltando más que no hay forma de sentir o pensar que alguna vez podremos estar por fin completos”.

Mónica Gabriela Mariscal Rodríguez, fundadora y presidenta del Colectivo Madres Hasta Encontrarte Tecate, reveló parte de su testimonio como rastreadora, mismo que no estuvo exento de un gran pesar: “La primera vez que me tocó llegar a una búsqueda pensé que iba a tener miedo y que no iba a querer acercarme, pero se me quitó al ver a una persona, al ver cómo quedó, era prácticamente un esqueleto”.

“Somos bien sensibles a la hora de encontrar los cuerpos, sobre todas las madres, es impresionante, se nos salen las lágrimas, hasta los hombres que nos acompañan, que son padres de desaparecidos, éramos 4 y ahora somos 320 personas que me mandan fotografías e informes de su familiar para buscarlo y ponerlo en una ficha”, siguió revelando Mariscal Rodríguez.

Al compartir los resultados de la labor de su colectivo, la rastreadora bajacaliforniana reveló: “Hemos encontrado aproximadamente con mi colectivo unas 22 personas sin vida y unas 17 con vida hasta ahora, me da mucha tristeza que se siga uniendo mucha gente, día a día a nivel nacional y regional”.

Mónica Mariscal Rodríguez fue directa con los presentes: “No somos nadie para juzgar, es un ser humano, hemos encontrado cuerpos calcinados, mutilados o decapitados. Me ha tocado ayudar a la forense a desvestir los cuerpos y levantar osamentas, le pedimos a la gente que se sensibilice porque no estamos exentos que nos pueda pasar en cualquier momento”; y explicó: “Estoy buscando a mi hijo, no sé qué fue lo que pasó con él, no he tenido ninguna respuesta. Levantamos el acta y lamentablemente va uno a preguntar a la fiscalía y lo único que tenemos en el expediente es la fotografía que entregamos y el acta que se levanta”.

La autora de Las Rastreadoras, Tania Del Rio, planteó enfática: “Un desaparecido no se juzga, un desaparecido se busca. ¿Acaso una persona pierde su derecho humano simplemente porque alguien le arrebató su identidad? ¿Acaso esa persona pierde todo derecho humano y el amor de su familia o no se ve afectado como una ola expansiva de un cúmulo de violencias?”.

Sobre su libro, explicó: “Ojalá fuera ficción, pero resulta que todas estas historias son reales, algunas pueden causar un nudo de garganta”. Al hablar de las mujeres retratadas en esta obra, apuntó lo que ellas mismas afirman: “nos dicen locas, las locas de las palas”.

En referencia al segundo capítulo, “Las mujeres sabueso”, Tania Del Río reveló por qué tituló así el libro: “Porque las mujeres rascan la tierra y huelen y se vuelven bien perras para buscar, porque solamente así es como han podido rescatar su ser de la dolencia, de la injusticia, pero sobre todo de la impunidad que se repite y se replica no solamente aquí en Tijuana, sino en toda nuestra República mexicana”.

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