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Lerma, siempre bajo el agua

El municipio de Lerma vive una nueva tragedia: más de 400 viviendas resultaron afectadas por las inundaciones que desde hace varias semanas mantienen bajo el agua a cinco colonias, los niveles no disminuyen y las familias damnificadas acusan que el verdadero desastre no lo provocó la lluvia, sino la indolencia de las autoridades municipales que nunca previnieron, nunca corrigieron y mucho menos ofrecieron soluciones de fondo a un problema que se repite año tras año.

De acuerdo con el reporte preliminar, las colonias más afectadas son Guadalupe con 230 casas dañadas, San Pedro Tultepec con 130, Alfredo Del Mazo con 36, Chignahuapan con 19 y Santa Cruz Tul-tepec con 15, en varias de ellas el nivel del agua supera el medio metro, lo que ha convertido calles y viviendas en auténticos estanques, entre lodo, muebles inservibles y pertenencias perdidas, los vecinos denuncian que la omisión histórica del gobierno local hizo que la tragedia fuera inevitable, pues el drenaje colapsado y la falta de desazolve nunca se atendieron.

Decenas de familias han tenido que abandonar sus casas y rentar en otros lugares para proteger a sus hijos y pertenencias, otras se quedaron atrapadas entre humedad y aguas negras, el panorama es desolador, pero lo que más indigna a los habitantes es que desde hace años venían exigiendo limpieza de canales, rehabilitación de cárcamos y mantenimiento de colectores, exigencias que jamás fueron atendidas por el ayuntamiento, que se limitó a culpar a las lluvias “atípicas” cuando la verdadera raíz está en el abandono institucional.

La Secretaría de Salud estatal ha tenido que desplegar brigadas para aplicar campañas de vacunación, pues las aguas estancadas representan un riesgo de enfermedades gastrointestinales, respiratorias y de la piel, el Ejército Mexicano activó el Plan DN-III-E para apoyar con rescates y distribución de víveres, el gobierno municipal colocó costales para intentar contener el agua, sin embargo, los vecinos saben que esas acciones son paliativos que llegan tarde y que solo buscan apagar las críticas, mientras tanto, la inundación sigue siendo el reflejo del fracaso municipal en materia de infraestructura hidráulica.

Habitantes de San Pedro Tultepec, donde se concentra una importante producción mueblera, denuncian pérdidas millonarias, talleres enteros quedaron inservibles, la maquinaria se echó a perder y la producción se detuvo, lo mismo ocurre en pequeños comercios que ya no podrán reponerse, el golpe económico es brutal y todo por un gobierno municipal que ignoró las advertencias, que prefirió gastar en imagen y propaganda antes que invertir en obras de desazolve y drenaje, hoy, la lluvia se convierte en sinónimo de ruina porque las autoridades se dedicaron a mirar hacia otro lado.

Las escuelas tampoco escaparon al desastre, algunas tuvieron que suspender clases porque los salones y accesos quedaron bajo el agua, padres de familia aseguran que el ayuntamiento nunca implementó un plan de prevención y que ahora sus hijos pierden días de estudio en instalaciones que se convirtieron en focos de infección, mientras tanto, los funcionarios se limitan a recorrer las colonias para tomarse la foto y prometer apoyos que los vecinos saben que nunca llegan completos.

La población recuerda que en administraciones pasadas se prometieron obras de drenaje profundo, ampliación de cárcamos y mantenimiento de canales, sin embargo, nada de eso se concretó, lo que sí se concretó fueron fraccionamientos, bodegas industriales y desarrollos comerciales que incrementaron el flujo de aguas pluviales sin que hubiera una planeación urbana responsable, es decir, el propio municipio favoreció un crecimiento desordenado y hoy los ciudadanos pagan las consecuencias de esas decisiones con sus casas inundadas y su patrimonio destruido.

La indignación crece porque la ayuda oficial llega a cuentagotas y de manera selectiva, los vecinos denuncian favoritismo en la entrega de apoyos y la ausencia de un censo real de daños, mientras tanto, los damnificados deben improvisar refugios, pagar rentas y sobrevivir con lo poco que pudieron salvar, la molestia es evidente, Lerma no sufre por lluvias atípicas, sufre por gobiernos atípicamente irresponsables que durante años se olvidaron de la gente y hoy pretenden culpar a la naturaleza de lo que en realidad es negligencia municipal.

El problema no es nuevo, cada temporada de lluvias se repite la historia, las calles se convierten en ríos, los colectores colapsan y las colonias quedan bajo el agua, sin embargo, ninguna administración municipal tuvo la voluntad de resolverlo, hoy el desastre alcanza dimensiones históricas porque se dejó crecer hasta lo insoportable, la realidad es que Lerma se inunda no por capricho del cielo, sino por incapacidad de sus gobernantes para atender lo básico: el desalojo del agua.

En medio de la tragedia, los discursos oficiales hablan de solidaridad, de apoyos emergentes y de coordinación institucional, pero en la práctica los ciudadanos solo ven improvisación, falta de prevención y ausencia de liderazgo, el municipio de Lerma se ahoga en agua, pero también en promesas incumplidas, en obras inexistentes y en una administración que ha convertido la negligencia en política pública.

Hoy, más de 400 familias viven la pesadilla de perder su hogar, su negocio y su tranquilidad, mientras el gobierno municipal insiste en minimizar la crisis, la gente lo tiene claro: la verdadera inundación no viene del cielo, viene de la desidia de sus autoridades, y esa es la corriente que más daño le ha hecho a Lerma.

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