EDOMEX

Médicos de Edomex rechazan IMSS-Bienestar

* Denuncian desabasto, despidos y abandono oficial……

Por Martha Romero

En una clara muestra de abandono institucional, el Gobierno Federal y el del Estado de México han dejado en completo estado de vulnerabilidad a miles de profesionales de la salud tras la imposición del nuevo modelo IMSS-Bienestar, un proyecto que, lejos de mejorar la calidad de los servicios médicos, ha representado un severo retroceso en la infraestructura, condiciones laborales e insumos disponibles en hospitales y centros de salud del Estado de México.

La promesa de un sistema más humano y eficiente se ha convertido en una farsa que hoy tiene en paro parcial o total a más de una docena de hospitales mexiquenses.

Desde muy temprano, médicos, enfermeras y personal administrativo han salido a las calles a manifestarse frente a sus unidades hospitalarias, con pancartas con mensajes como “IMSS-Bienestar es un fracaso”.

Y no lo dicen por capricho, lo dicen porque lo viven día a día enfrentando la carencia de lo más elemental: medicamentos, equipo médico, salarios puntuales, seguridad laboral y respeto a sus derechos adquiridos.

La imposición de este nuevo esquema sin diálogo, sin planeación y sin diagnóstico técnico ha sido un atropello a la dignidad de quienes sostienen con su esfuerzo cotidiano el sistema de salud pública.

El personal médico no solo ha sido ignorado, sino también castigado con despidos injustificados, discriminación laboral -particularmente hacia aquellos con mayor antigüedad-, y omisiones flagrantes a las minutas de acuerdos laborales previamente firmadas.

La transición al IMSS-Bienestar, impulsada por el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador y respaldada por el Ejecutivo estatal, ha demostrado no solo su ineficacia, sino también su carácter autoritario.

Las autoridades, en lugar de escuchar a los expertos del sector salud, han optado por imponer un modelo centralizado, que ni siquiera puede garantizar el abasto regular de insumos quirúrgicos, la ampliación de quirófanos, o el pago completo y a tiempo de bonos de desempeño y salarios.

En este contexto, resulta criminal que se pretenda atender a una población creciente con instalaciones deterioradas y sin herramientas. ¿Cómo esperan los gobiernos federal y estatal que los profesionales de la salud salven vidas si no cuentan ni con jeringas suficientes, mucho menos con medicamentos esenciales?.

Lo que se vive en los hospitales Mónica Pretelini, Nicolás San Juan, Adolfo López Mateos, Tenango, Ixtapan de la Sal, Valle de Bravo, Ixtlahuaca, Atlaco mulco, San Felipe del Progreso y sus respectivos centros de salud es una emergencia estructural.

Más que un acto de protesta, la movilización del personal de salud es un grito de auxilio, una advertencia de que la salud pública está en riesgo, de que el colapso no es una amenaza lejana, sino una realidad cotidiana en decenas de hospitales del Estado de México y, en vez de reforzar el sistema que ya existía, las autoridades decidieron desmontarlo para imponer un modelo que no tiene sustento operativo, técnico ni financiero.

Además, es urgente denunciar que se ha incumplido el pliego petitorio presentado por el personal médico, el cual incluía demandas elementales como la rehabilitación de infraestructura hospitalaria, el mejoramiento de condiciones laborales, la reposición de personal despedido, y sobre todo, el respeto a los derechos laborales adquiridos. Nada de eso ha sido atendido, muy al contrario, ha habido represión, indiferencia y simulación por parte de quienes hoy ocupan cargos públicos.

¿Dónde está la congruencia de un gobierno que presume de gobernar “con el pueblo”, pero abandona a quienes cuidan la salud de ese pueblo? ¿Dónde están los millones anunciados en conferencias y campañas políticas si en los hospitales no hay ni gasas? Este modelo ha demostrado ser un fracaso administrativo, financiero y humano.

“Desde esta trinchera, exigimos al Gobierno Federal y al Gobierno del Estado de México que detengan el desmantelamiento del sistema de salud, que escuchen a sus trabajadores, que restablezcan el abasto de medicamentos y que cumplan, sin más dilaciones, los compromisos adquiridos con el personal médico. No se trata de colores ni de ideologías: se trata de salud, de vida, y de dignidad laboral”, demandaron los manifestantes.

La salud no puede ni debe ser rehén de los errores políticos ni de proyectos improvisados. Lo que hoy ocurre en el Edomex es una advertencia nacional: sin médicos, sin enfermeras, sin condiciones básicas, no hay sistema de salud que funcione.

La lucha del personal médico mexiquense es también la lucha de todos los mexicanos que alguna vez han dependido de un hospital público para sobrevivir.

Hoy, en los medios de comunicación aparece una protesta, mañana, si no hay cambios, aparecerá una tragedia y será responsabilidad directa de quienes, teniendo el poder para corregir, prefirieron mirar hacia otro lado.

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