* Críticas crecen tras entrega de slots a aerolíneas de EE.UU……
Por Karina Rocha
Cesión polémica en el AICM desata cuestionamientos
México vuelve a ceder espacio estratégico a Estados Unidos en materia aérea, ahora en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México AICM, donde el gobierno federal reconoció que aerolíneas mexicanas entregaron parte de sus slots a compañías estadounidenses bajo el argumento de fortalecer la competitividad, este anuncio realizado por la presidenta Claudia Sheinbaum llega en un contexto de fuerte presión de Washington que, recientemente, canceló 13 rutas mexicanas alegando incumplimientos del acuerdo aéreo vigente desde 2015, lo que ha generado acusaciones de sometimiento y decisiones unilaterales disfrazadas de cooperación.
El gobierno estadounidense acusa a México de modificar de manera unilateral las rutas de carga cuando trasladó estas operaciones del AICM al Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles AIFA, lo cual habría generado afectaciones a sus compañías y a la logística comercial entre ambos países, ante este desencuentro Washington reaccionó de inmediato cancelando rutas y obligando al gobierno mexicano a renegociar y entregar espacios en el saturado AICM, una maniobra que críticos consideran una presión diplomática y comercial que México aceptó sin resistencia.
Durante su conferencia matutina, Sheinbaum señaló que desde hace semanas se realizó una nueva distribución de horarios donde, aerolíneas mexicanas, cedieron espacios a firmas estadounidenses, bajo un acuerdo interno que supuestamente contó con el aval de todas las partes involucradas, sin embargo, la falta de transparencia en el proceso y la presión externa, han despertado dudas sobre si la negociación realmente fue voluntaria o si se trató de una imposición encubierta por parte del gobierno norteamericano.
Rutas canceladas y efectos en la carga aérea mexicana
La cancelación de las 13 rutas mexicanas, dejó en evidencia la fragilidad del sector aéreo nacional frente a las decisiones de Washington que argumenta, que México, violó el tratado bilateral al ordenar en 2023 que los vuelos de carga abandonaran el AICM para operar exclusivamente en el AIFA, la medida fue presentada entonces como una estrategia para desahogar el saturado aeropuerto capitalino y fortalecer la operación de la nueva terminal, construida con más de 75 mil millones de pesos, sin embargo terminó afectando la competitividad de las aerolíneas nacionales y generando incertidumbre en el transporte de mercancías.
Estados Unidos insiste en que la reubicación fue unilateral, sin diálogo ni acuerdos técnicos y que afectó directamente a la industria de carga que mueve millones de toneladas cada año hacia el centro del país, además la medida impactó en tiempos de traslado, costos operativos y logística aduanera, provocando reclamos que terminaron en la cancelación de rutas de Aeroméxico desde el AIFA hacia Houston y McAllen y en el bloqueo de nuevas conexiones de Aeroméxico Volaris y Viva Aerobus que ahora no podrán materializarse.
A pesar de que el AIFA presume haber movilizado casi 900 mil toneladas de mercancía desde su inauguración en marzo de 2022, la realidad es que el aeropuerto enfrenta dificultades, particularmente en procesos de aduanas infraestructura y servicios especializados, lo que ha provocado que varias aerolíneas estadounidenses expresen inconformidades directamente al gobierno mexicano, fenómeno que obligó a Sheinbaum a entablar reuniones con el Departamento de Transporte de EE UU para contener la crisis.
Nuevo sistema digital y dudas sobre soberanía aérea
La presidenta adelantó que en 2026 se implementará un nuevo sistema digital de gestión de slots que, supuestamente, hará más equitativa la distribución entre aerolíneas mexicanas y extranjeras, sin embargo especialistas advierten que si el proceso arranca bajo la presión de Estados Unidos el resultado podría favorecer aún más a las empresas norteamericanas, que han logrado mayor presencia y control en el AICM durante los últimos años.
El gobierno federal insiste en que su propuesta es que el AICM y el AIFA funcionen como un solo sistema aeroportuario, integrado para la zona metropolitana y que no existe confrontación entre ambas terminales, no obstante críticos señalan que esta visión deja de lado la incapacidad del AIFA para operar como verdadero aeropuerto alterno, pues la infraestructura sigue sin ser suficiente y los problemas aduanales continúan retrasando procesos que afectan la carga internacional.
Sheinbaum reconoció que aerolíneas cargueras estadounidenses, reportaron múltiples dificultades en el AIFA, especialmente en las áreas de inspección aduanera por lo que su administración ya evalúa ajustes, esta admisión confirma lo que transportistas han denunciado desde hace meses, un aeropuerto nuevo pero sin capacidad plena para resolver las necesidades logísticas que exige el mercado internacional.
Decisiones apresuradas generan inquietud en sector
La cesión de slots y la presión ejercida por Washington, revelan un escenario complejo para la aviación mexicana que enfrenta sanciones comerciales, rutas canceladas, incertidumbre regulatoria y un debilitamiento evidente frente a las aerolíneas estadounidenses que, ahora, ganan terreno en el aeropuerto más importante del país.
Para críticos esta situación representa un retroceso en materia de soberanía aérea y un golpe directo a la competitividad nacional en un sector donde México, históricamente, ha buscado fortalecerse sin depender del dominio estadounidense.
Mientras el gobierno insiste en que la redistribución de slots es un acuerdo equilibrado, especialistas afirman que México opera desde una posición debilitada y sin capacidad real de negociación, lo que dejó al país con la única alternativa de ceder para evitar nuevas represalias, la crisis revela además una falta de planificación en la transición hacia el AIFA, cuyas deficiencias operativas siguen generando problemas que ahora ya trascendieron al ámbito internacional.
En este clima de tensión, la demanda principal del sector aéreo mexicano es clara, decisiones técnicas y no políticas que garanticen competencia justa y seguridad jurídica para aerolíneas nacionales que, hoy, ven con preocupación cómo Estados Unidos marca el ritmo de la política aeronáutica mexicana mientras la autoridad nacional responde más con ajustes de emergencia que con una estrategia sólida de largo plazo.



