* Recorren barrancas y presas en busca de sus hijos mientras el Estado permanece ausente y burocrático……
* Cuatro días de rastreo muestran ainacción oficial y la urgencia de justicia que las autoridades no cumplen……
Cuatro días llevan las madres del colectivo Lirios Buscadores recorriendo barrancas, presas y terrenos baldíos en Tepotzotlán y municipios aledaños, cargando palas, picos y equipo acuático, acompañadas de binomios caninos, obligadas a hacer lo que el Estado debería garantizar, transformando la desesperación en acción mientras las autoridades permanecen ausentes, entre ellas Karla Lechuga, madre de Jeshua Cisneros Lechuga, 19 años desaparecido desde el 13 de noviembre de 2025, familias que se enfrentan a la impunidad, la burocracia y la indiferencia, cada paso es un reproche silencioso, cada golpe de pala un grito contra la negligencia gubernamental, el Estado no busca, el Estado no protege, el Estado solo mira.
La lista que duele y acusa
Adrián Hernández Ramírez, 15 años, Yesenia Hernández Guerrero, 32, Juan José Velázquez, Jeshua Cisneros Lechuga, 19, Marco Antonio Vargas Ramírez y Luis Ramírez Ramírez, nombres que gritan ausencia, desapariciones que muestran que el Estado de México se ha convertido en cómplice por omisión, casos que exigen respuestas inmediatas y que evidencian la falla sistemática de las autoridades, mientras las familias asumen la labor que debería ser exclusiva del gobierno, cada búsqueda demuestra que la protección ciudadana es inexistente, que la justicia es tardía y que la impunidad reina.
Cuatro días de lucha en terreno hostil
Desde el lunes, los recorridos enfrentan barrancos, presas y terrenos de difícil acceso, escenarios donde la esperanza se mezcla con el cansancio y el miedo, las madres avanzan con valentía mientras el Estado retrasa y burocratiza su obligación, cada hallazgo, cada pista y cada ausencia confirmada es un recordatorio de que los operativos oficiales son insuficientes y llegan tarde, la desesperación ciudadana reemplaza la inacción gubernamental, cada golpe de pala es un acto de resistencia frente a la indiferencia de quienes deberían proteger, la negligencia estatal obliga a madres y familiares a convertirse en buscadoras, rastreando cuerpos que no deberían estar perdidos.
Autoridades presentes, pero inútiles
El acompañamiento de elementos municipales, estatales y de la Comisión Nacional de Búsqueda sirve más como escenografía que como solución, las madres denuncian que ninguna familia debería tener que buscar a sus hijos entre barrancos y lagunas, exigen que las instituciones cumplan con su obligación, mientras tanto, la lentitud y la burocracia convierten cada día en una tortura, casos como el de Marco Antonio Vargas Ramírez y Luis Ramírez Ramírez, secuestrados en 2023, demuestran que la impunidad es la regla, que la violencia se perpetúa y que las autoridades solo cumplen funciones mínimas sin resultados concretos, la presencia del Estado es simbólica, no efectiva, y deja a las familias al borde de la desesperación.
La resistencia que humilla al Estado
El colectivo Lirios Buscadores es un símbolo de desafío frente a la negligencia institucional, conformado por mujeres que enfrentan miedo, cansancio y amenazas, movidas por el amor a sus hijos y la urgencia de verdad, justicia y resultados, la búsqueda no termina hasta encontrar a los desaparecidos, cada recorrido denuncia la complicidad del Estado y la vulnerabilidad de las familias, mientras el gobierno se limita a operativos simbólicos y tardíos, los cuerpos desaparecidos no se olvidan y la sociedad observa cómo la inacción estatal obliga a madres a asumir el rol de autoridades, la crisis humanitaria no admite indiferencia, la búsqueda es un acto de coraje y un desafío a la impunidad, un recordatorio de que el amor por los hijos puede más que el miedo y la desidia oficial.
En Tepotzotlán y municipios aledaños, la desaparición se vive en carne propia, cada nombre ausente es un grito de denuncia que el Estado ignora, las madres demuestran que la acción ciudadana puede sustituir la falla sistemática de la autoridad, mientras los operativos oficiales llegan tarde y son insuficientes, la lucha continúa, la memoria de los desaparecidos se mantiene viva y la exigencia de justicia se intensifica, la ausencia del Estado queda expuesta frente al coraje de quienes no descansarán hasta que la verdad salga a la luz y el gobierno asuma su responsabilidad.
El dolor de cada madre se traduce en resistencia, las barrancas, presas y lagunas no se recorren por elección sino por la falla del Estado, la acción de Lirios Buscadores humilla a un gobierno que demuestra incapacidad y desidia, la exigencia es clara: justicia inmediata, resultados concretos y responsabilidades asumidas, mientras tanto, cada madre seguirá buscando, enfrentando la indiferencia y la burocracia, transformando la desesperación en lucha y demostrando que el amor por los hijos siempre será más fuerte que la negligencia institucional.



