* Dirigencia morenista advierte revisión de la alianza con PVEM y PT luego de que sus diputados frenaran la iniciativa de Claudia Sheinbaum……
Por Karina Rocha
Ruptura en el bloque oficialista
La derrota legislativa de la Reforma Electoral impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum, desató una nueva crisis dentro de la coalición gobernante y abrió un frente de confrontación entre los partidos que, durante años, se presentaron como aliados es-tratégicos del proyecto de la llamada Cuarta Transformación.
En el Estado de México, la dirigencia de Mo-vimiento Regeneración Nacional dejó claro que, el voto en contra de legisladores del Partido Verde Ecologista de México y del Partido del Trabajo no pasará desapercibido y que la continuidad de la alianza política quedará bajo revisión.
La votación realizada en la Cámara de Dipu-tados de México terminó por exhibir la fragilidad del bloque oficialista, luego de que la reforma no alcanzara la mayoría calificada necesaria para modificar la Constitución, cuando el dictamen obtuvo 259 votos a favor, 234 en contra y una abstención, muy lejos de los 334 sufragios requeridos para aprobar cambios constitucionales.
El episodio no solo representó un revés político para el gobierno federal, también evidenció que partidos aliados de Morena ya no actúan como un bloque monolítico dentro del Congreso.
Morena pone bajo la lupa a sus aliados
La presidenta estatal de Morena en el Estado de México, Luz María Hernández Bermúdez, re-conoció que el comportamiento de los aliados será analizado políticamente tanto en el ámbito nacional como en los estados.
La dirigente advirtió que la coalición con el PVEM y el PT entrará en una etapa de revisión política que podría redefinir el futuro de las alianzas electorales rumbo a los próximos procesos electorales.
Aunque el discurso oficial intenta presentar la evaluación como un ejercicio interno de reflexión, en los hechos la postura revela un claro mensaje de presión hacia los partidos que decidieron romper la disciplina del bloque oficialista.
Para Morena, el voto en contra de sus aliados no solo representa una diferencia legislativa, sino una señal de deslealtad hacia el proyecto político que ha gobernado el país durante los últimos años.
“Vamos a estar atentos a lo que determine nuestro Comité Ejecutivo Nacional para valorar los escenarios”, señaló Hernández Bermúdez, al confirmar que el episodio tendrá consecuencias políticas dentro del movimiento.
La reforma que no pasó
La Reforma Electoral promovida por el gobierno federal buscaba modificar diversos aspectos del sistema electoral mexicano, entre ellos reducir costos del aparato electoral, ajustar financiamiento a partidos políticos y replantear la estructura institucional del sistema democrático.
Sin embargo, la propuesta generó fuertes cuestionamientos desde la oposición, organismos electorales y especialistas que advirtieron riesgos para la autonomía de las instituciones encargadas de organizar las elecciones.
El rechazo legislativo representó uno de los golpes políticos más significativos para el gobierno federal en materia de reformas constitucionales y dejó en evidencia que Morena, incluso con aliados, no tiene asegurado el control legislativo para modificar la Constitución.
Pero lo que más incomodó a la dirigencia morenista fue que el freno a la iniciativa no provino únicamente de la oposición, sino de partidos que hasta ahora habían formado parte del mismo bloque político.
Castigo político en puerta
El discurso de la dirigencia morenista en el Estado de México dejó entrever la posibilidad de un eventual “castigo político” para los partidos aliados que decidieron votar en contra de la reforma.
Aunque públicamente se habla de una “revisión de la alianza”, en la práctica esa revisión podría traducirse en la redefinición de candidaturas, reparto de posiciones y acuerdos electorales rumbo a las elecciones intermedias de 2027.
La advertencia también tiene un fuerte componente simbólico dentro de la lógica política de Morena, donde la lealtad al proyecto de la Cuarta Transformación se ha convertido en un elemento central para la permanencia dentro del bloque político.
Para la dirigencia morenista, el resultado de la votación envió un mensaje claro a la ciudadanía sobre quién respalda el proyecto político del movimiento y quién decidió apartarse en un momento clave.
Fracturas rumbo a 2027
El episodio deja al descubierto que la coalición que llevó al poder a Morena enfrenta tensiones internas que podrían agravarse conforme se acerquen los próximos procesos electorales.
En el caso del Estado de México, donde Morena gobierna bajo la administración de Delfina Gómez Álvarez, la relación con sus aliados po-dría convertirse en un factor determinante para la configuración de futuras alianzas locales.
La votación en la Cámara de Diputados no solo fue una derrota legislativa para el gobierno federal, también marcó un punto de quiebre dentro del bloque oficialista y dejó claro que la unidad política que Morena presume en el discurso comienza a mostrar fisuras profundas.
Mientras el gobierno federal analiza impulsar cambios mediante reformas a leyes secundarias, el daño político dentro de la coalición parece ya instalado.
En Morena, el mensaje comienza a tomar forma: quien no se alinee al proyecto político del movimiento podría enfrentar consecuencias en la próxima negociación electoral.



