* Funcionarios del cabildo de Toluca abandonan sus obligaciones para operar a favor de Morena, usando tiempo oficial y estructuras públicas como si fueran herramientas partidistas……
Militantes y funcionarios morenistas de Toluca volvieron a exhibir la confusión deliberada entre gobierno y partido, una práctica que la autoproclamada Cuarta Transformación prometió erradicar, pero que hoy reproduce con una naturalidad alarmante, el anuncio de su participación en la marcha por la paz convocada para el 3 de diciembre en la capital mexiquense reveló, otra vez, cómo el activismo partidista se realiza en pleno horario laboral, con total impunidad y sin el menor respeto por la ciudadanía que paga sus salarios.
La conferencia fue encabezada por la exdiputada priista hoy morenista Paola Jiménez, quien junto con regidores de Toluca dejó de lado sus tareas institucionales para posar ante cámaras, promover consignas partidistas y reforzar la narrativa oficial de respaldo a la presidenta Claudia Sheinbaum, este acto, celebrado a plena luz del día y dentro del horario en el que deberían estar resolviendo los problemas urgentes de la capital mexiquense, mostró que el compromiso con la ciudad es secundario cuando se trata de atender los intereses políticos de Morena.
El anuncio se inserta en la llamada “Marcha por la Defensa de la Transformación”, programada para este miércoles, un evento que, lejos de representar un ejercicio ciudadano auténtico, funciona como un engranaje más de la maquinaria que busca inflar la percepción de apoyo popular, la jornada se realizará además a unos días de la concentración masiva en la Ciudad de México por los “7 Años de la Transformación”, un acto que requiere nutrirse de movilizados provenientes del Estado de México, incluidos funcionarios y operadores que deberán abandonar sus responsabilidades para cumplir las órdenes partidistas.
En medio de un clima político tenso tras el surgimiento del movimiento de “El del Sombrero”, cuyas críticas estallaron luego del asesinato del presidente municipal de Uruapan Carlos Manzo, Morena parece más preocupado por simular cohesión que por garantizar la gobernabilidad local, la prioridad es demostrar que la “Transformación” sigue intacta, aunque para ello deban recurrir a prácticas que contradicen sus discursos de ética pública y respeto a la ley.
La asistencia de regidores y funcionarios de Toluca en horario laboral plantea preguntas inevitables, quién autorizó estas ausencias, bajo qué justificación dejaron tirada su agenda institucional, qué explicación darán a los ciudadanos que esperaban soluciones a problemas concretos como seguridad, movilidad, servicios o trámites, y sobre todo, por qué se permite que servidores públicos se ausenten para participar en actos partidistas sin que exista una sola consecuencia administrativa.
La situación resulta aún más grave si se confirma que los mismos convocantes también encabezarán la movilización programada en la capital del país, lo que implicaría dos días consecutivos de ausencia laboral, dos días pagados con recursos ciudadanos pero dedicados a actividades de corte electoral, dos días en los que Toluca quedará sin parte de su representación municipal mientras sus funcionarios actúan como operadores de Morena, utilizando el erario para sostener la narrativa de fuerza política.
La ausencia de información sobre si estos días serán descontados o si las ausencias serán justificadas subraya la opacidad con la que se mueve la administración, tampoco se ha aclarado si la conferencia de prensa se financió con recursos propios o con dinero público, una duda que debería resolverse inmediatamente, pero que probablemente será enterrada bajo la costumbre de ignorar cualquier cuestionamiento que incomode al partido en el poder.
Lo más inquietante es que esta mezcla entre funciones públicas y actividades partidistas ya no es un desliz ocasional, sino un patrón, Morena ha normalizado que funcionarios usen tiempo oficial, vehículos de gobierno, estructuras territoriales y recursos humanos para sus movilizaciones, escudándose en el discurso de la defensa de la transformación, pero en realidad replicando las peores prácticas del viejo régimen, ese mismo régimen al que dicen combatir.
Los ciudadanos observan cómo la frontera entre gobierno y partido se desdibuja cada vez más, funcionarios que deberían servir a Toluca se convierten en operadores de agenda partidista, servidores públicos que deberían responder a la ley responden a consignas, y recursos que deberían destinarse al bienestar colectivo terminan utilizados para organizar marchas, conferencias y actos de propaganda, una dinámica que traiciona la promesa de no mentir, no robar y no traicionar al pueblo.
Lo ocurrido con Paola Jiménez y los regidores de Toluca no es una anécdota aislada, es evidencia de un modelo de ejercicio del poder que utiliza la estructura gubernamental como plataforma partidista, un modelo que desprecia la transparencia, difumina la responsabilidad pública y convierte al Estado en aparato de movilización, la marcha del 3 de diciembre no será solo un acto político, será el reflejo de un gobierno que exige lealtad absoluta mientras se permite violar sus propios principios.
La ciudadanía merece claridad y respeto, merece funcionarios que trabajen para su municipio, no que abandonen sus obligaciones para desfilar bajo consignas partidistas, mientras Morena presume transformación, la realidad muestra retrocesos, simulación y uso faccioso de los recursos públicos, la pregunta ya no es si estas prácticas continuarán, sino cuánto más tolerará la sociedad que el poder se siga ejerciendo con cinismo y sin rendición de cuentas.



