CAMBIANDO DE TEMA

Morenistas ¡se matan entre sí!; van por destrucción del partido

Por Karina A. Rocha Priego

¿No que no? Los morenistas terminarán matándose entre ellos, como lo demostraron el pasado sábado durante su proceso de elección de delegados.

Como en algún momento lo dijo el propio presidente Andrés Manuel López Obrador “…los ignorantes, son los que votan por Morena” y quedó demostrado luego del zafarrancho que se armó en el parque Reforma, donde la violencia no se hizo esperar, violencia que derivó de la negativa de la encargada de la casilla de dicho lugar, para no permitir el acceso a la gente de la diputada Jessica

Ramírez Cisneros, destacando que esta mujer, al parecer iba acompañada por un grupo de “acarreados” -costumbre que no cambia entre morenistas-, generándose con ello malestar que derivó en la intervención de la Policía Municipal, habiendo manotazos, gritos y, literalmente, sombrerazos, por lo que urna y boletas tuvieron que ser retiradas.

Hubo detenciones, claro que sí. El zafarrancho armado por esta mujer dio pena ajena, y algunos de sus acompañantes fueron detenidos por la Policía Municipal, pero pocos minutos después, también la legisladora fue detenida por alterar el orden.

Aunque esta mujer quiso hacerse pasar por “víctima” y sus seguidores que se arrastraban en su entorno, asegurando que la detención de la legisladora era vergonzosa, hemos de comentar que, en realidad, esa es la forma de actuar de los seguidores -que no militancia- de Morena, demostrando cómo les gusta tener las cosas ¡a fuerza y a madrazos!, como gente “incivilizada”, como “animalitos con hambre”, no como personas maduras que pueden luchar “por su partido” y no solo por un “carguito público”.

Movilizar acarreados para “matarse entre sí”, es un acto vergonzoso y nada democrático, pero sabemos que “los morenistas” lo que buscan realmente, es destruir la poca democracia de la que todavía gozamos los mexicanos y, si entre sí no se respetan, ¿qué se puede esperar la oposición?

Desgraciadamente esa actitud prevaleció en toda la república mexicana y, aunque no en todos lados hubo “bronca”, sí se sintió la necesidad de hacer “las cosas mal para que todos estuvieran a gusto, pero hubo muchos desatinos”.

En el Estado de México, este que entrará en proceso electoral en 2023, también se suscitaron inconvenientes. Se denunciaron quema de boletas, acarreo de personas a las sedes de votación, y claro, querido lector, ¡a compra de votos! ¡Puede usted creer eso!, ¿compra de votos? Pero si los morenistas no acostumbran eso, ¿verdad? Pero pasó y fue un hecho denunciado.

De verdad, “da pena ajena” la forma de actuar de esta gente, bien los calificó el señor presidente “como chairos” que, ante su resentimiento social, es que buscan obtener las cosas sea como sea y, el acarreo de personas tampoco faltó en la entidad mexiquense. Dicen, hubo combis, camiones y compra de votos, los cuales se “ofertaron” en entre 300 y 500 pesos, marcando el proceso de ¡ilegal! y, para no variar, la gente que trataba de proteger el proceso ¡fue amedrentada!

En otros estados, como Chiapas, reportaron la quema de boletas y urnas, derivando ello en la cancelación de la votación para elegir a los consejeros nacionales de Morena.

En Oaxaca, denunciaron intimidación y agresiones y que prevaleció una “burda inducción del voto”.

En Juchitlán se reportó la destrucción del centro de votación instalado en el Parque Heliodoro Charis, luego de que se saturó la sede de votación, provocó inconformidad y, posteriormente, el destrozo de mamparas y papelería.

Y vino la hipocresía, pues el dirigente nacional de Morena, Mario Delgado, advirtió que en aquellos casos donde se reportara acarreo durante la jornada de elección de consejeros estatales del partido y se contara con pruebas (sic) se anularía la votación y, honestamente, debió haberse anulado ¡la votación en toda la república!, pues prevaleció todo de lo que, dicen los morenistas, están en contra.

En fin, como era de esperarse, este proceso fue todo un caos y si la oposición no aprovecha estos errores cometidos por Morena, partido político que se está desmoronando por sus propias acciones y errores, quedará claro que puede más la “cobardía y los intereses particulares” de cada miembro de los partidos políticos de oposición y, sin que caigan en “el conformismo o el exceso de confianza”, podrían convencer al electorado sobre cuáles serían sus mejores opciones para 2023.

Si bien es cierto que el dinero correrá en ese proceso a raudales, también es cierto que la gente está desencantada. Muchos lo han perdido ¡todo! y ante las amenazas de una posible recesión económica, no tardarán los mexiquenses en perder hasta lo que no tienen, sobre todo ante la amenaza de perderse inversiones importantes que son las que mantienen a flote la economía en este estado.

Al respecto, el Gobierno del Estado de México no ha dicho una sola palabra, pero ¿qué pasará si este estado pierde la inversión extranjera que ha logrado a lo largo de este sexenio? porque, honestamente, ha habido confianza e inversión. Sí se han creado empleos y se ha “protegido” la economía del estado, pero se dice que, luego de que las calificadoras internacionales nos han reprobado en cuanto a capacidad de pago de deuda, pues el panorama es grave, no malo, ¡grave!, por lo que se debe defender lo poco que se tiene, a como dé lugar, y eso, con acarreo y compra de votos, no se resuelve.

Por lo pronto, muestra clara de lo que nos espera en 2023 en el Estado de México, es lo sucedido en el proceso de elección de delegados morenistas. Si a “fregadazos” quieren robarse entre sí mismos, no queremos llegar a pensar lo que harían por lograr la gubernatura del Estado de México…

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