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Municipios al borde del colapso financiero

* La caída de más del 26 por ciento en las participaciones federales deja a los ayuntamientos del Estado de México sin margen para operar, ni atender las necesidades básicas de su población……

Por Mary González

El ahogo presupuestal que paraliza a los ayuntamientos

Durante el tercer trimestre de 2025 los 125 municipios del Estado de México registraron un desplome del 26.15 por ciento en las participaciones federales y estatales, lo que equivale a una pérdida de más de tres mil 424 millones de pesos, una cifra devastadora que representa la peor contracción del año, con solo 9 mil 667 millones de pesos distribuidos entre todos los ayuntamientos, los gobiernos locales enfrentan hoy la disyuntiva de recortar servicios, endeudarse o simplemente dejar de operar.

Esta caída drástica no solo impacta los balances contables, sino que compromete directamente la estabilidad social, los municipios son el primer frente de contacto con la población, los que deben garantizar alumbrado, agua potable, recolección de basura, seguridad y obra pública, pero con presupuestos cada vez más débiles se ven obligados a postergar pagos, suspender programas sociales y despedir personal, la realidad es que el Estado de México vive una emergencia silenciosa que se refleja en calles oscuras, colonias sin agua, patrullas detenidas y obras abandonadas.

Los alcaldes se enfrentan a una tormenta financiera sin precedentes, la reducción de recursos llega en un contexto de inflación, incremento del costo de los servicios públicos y aumento de la inseguridad, las tesorerías municipales trabajan con presupuestos mutilados mientras los compromisos crecen, la nómina debe pagarse, los proveedores exigen sus pagos, los trabajadores reclaman prestaciones atrasadas y la ciudadanía demanda resultados, sin embargo, los ingresos municipales siguen cayendo trimestre tras trimestre, mientras la federación retiene y redistribuye con criterios opacos y centralistas.

En lo que va del año, los ayuntamientos mexiquenses han recibido un total de 34 mil 317 millones de pesos, un monto insuficiente frente a las necesidades acumuladas, pues los municipios dependen en su mayoría de las participaciones federales y estatales, en algunos casos representan más del 90 por ciento de su presupuesto total, los ingresos propios por cobro de predial, agua y licencias apenas alcanzan para cubrir los primeros meses del año, el resto depende de lo que llegue desde Toluca o desde la Secretaría de Hacienda, lo que significa que el futuro de los municipios está en manos de decisiones políticas, no de gestión técnica ni planeación financiera.

Servicios colapsados y deudas crecientes

Los gobiernos municipales no solo carecen de recursos para nuevos proyectos, también tienen pendientes que los ahogan, la falta de dinero ha dejado obras inconclusas, deudas con proveedores, pagos atrasados de energía eléctrica y déficit en servicios esenciales, en municipios rurales los ayuntamientos deben elegir entre pagar combustible a las patrullas o mantener funcionando las plantas potabilizadoras, en las cabeceras municipales los camiones recolectores de basura están detenidos por falta de refacciones y en zonas urbanas la iluminación pública se apaga cada noche porque no hay recursos para renovar el sistema eléctrico.

Los compromisos más urgentes incluyen el pago de salarios a policías, bomberos, personal de limpia y administrativos, así como la manutención de unidades vehiculares, combustible, materiales y mantenimiento de oficinas, en varios municipios ya se registran protestas de trabajadores que exigen el pago de quincenas, aguinaldos y bonos pendientes desde meses atrás, mientras los alcaldes buscan préstamos temporales para salir del paso, comprometiendo aún más los presupuestos del siguiente año.

En los municipios más grandes como Ecatepec, Nezahualcóyotl, Naucalpan, Tlalnepantla o Toluca, la situación es igualmente crítica, el volumen poblacional demanda más servicios y obras, pero los recursos disponibles apenas alcanzan para mantener lo básico, la seguridad pública se encuentra en riesgo, los contratos con empresas de recolección de basura están a punto de cancelarse por falta de pago y los proyectos de infraestructura social quedaron congelados, en algunos casos las alcaldías adeudan facturas de agua a la Comisión del Agua del Estado de México, lo que ha provocado advertencias de suspensión del servicio.

La falta de recursos también golpea los programas sociales municipales, muchos de ellos creados para apoyar a mujeres, personas mayores o estudiantes, varios ayuntamientos han suspendido becas, apoyos alimentarios y programas de salud preventiva, además, la reducción de participaciones limita la capacidad para enfrentar emergencias, como lluvias, deslaves o fallas en drenajes, que suelen agravarse durante esta temporada, los sistemas de protección civil trabajan con materiales obsoletos y sin equipos suficientes, mientras los desastres se multiplican.

La situación es aún más grave para municipios que no firmaron el Convenio de Coordinación para el cobro del impuesto predial, como Acolman, Amatepec, Texcoco o Tepetlaoxtoc, que no han recibido recursos durante todo el año, esa falta de coordinación y planeación ha dejado a sus gobiernos prácticamente paralizados, dependiendo únicamente de ingresos menores que no cubren ni la operación básica, en esas regiones los servicios públicos están colapsados y la población vive entre baches, basura acumulada y escasez de agua.

Los números revelan el deterioro de las participaciones, tanto federales como estatales, los recursos federales que en el segundo trimestre ascendieron a más de 12 mil 600 millones de pesos, se desplomaron a apenas 9 mil 460 millones, mientras los ingresos estatales pasaron de 458 a solo 207 millones, una reducción que desmantela cualquier intento de estabilidad financiera, los municipios no pueden planear, solo sobrevivir mes con mes.

El problema de fondo es estructural, el modelo de distribución fiscal concentra el poder económico en el gobierno federal y deja a los municipios como entes dependientes y vulnerables, el llamado federalismo se ha convertido en una simulación, la autonomía municipal es una promesa vacía, sin recursos no hay gobierno local posible, no hay servicios, no hay desarrollo, lo que hay es abandono y desesperanza.

Si la tendencia continúa, muchos municipios del Estado de México podrían cerrar el año con déficit insostenibles, recortes de personal y suspensión de programas esenciales, la caída de las participaciones no solo es una cifra contable, es un golpe directo al corazón del federalismo, una señal de que el país camina hacia un centralismo que castiga a las comunidades más necesitadas, mientras los discursos de transformación se diluyen entre calles sin luz, hospitales sin medicinas y gobiernos locales quebrados por la indiferencia de la federación.

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